Los datos de la EPA del tercer trimestre apuntan a 4,97 millones de parados. Pero si incluimos los efectos del calendario, entonces llegamos a los 5,1 millones de parados. Más allá de eso, este Gobierno se despide con cifras décord de desempleados.
Sólo he acudido en dos ocasiones a una rueda de prensa en la sede del Ministerio de Economía que está en el número 9 de la calle Alcalá, de Madrid. La primera ocasión fue para cubrir el primer paquete de medidas económicas aprobado por el Gobierno de
José Luis Rodríguez Zapatero. Expusieron las iniciativas del Ejecutivo, que alcanzaban el centenar, el ministro de Economía, Pedro Solbes, y el director de la Oficina Económica del Gobierno, y protoministro, Miguel Sebastián. Nadie se ha vuelto a acordar de aquéllas medidas, excepción hecha de los estanqueros y algún otro sector más o menos afectado. La segunda ocasión ha sido para ver al secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, exponer los peores datos de paro de la historia de España. Entre ambas ocasiones ha mediado un gobierno que parece incapaz de entender la realidad económica de la que dependían, en realidad, casi todos sus planes.
Los datos que ha ofrecido a las doce del mediodía José Manuel Campa son
los de la EPA (Encuesta de Población Activa) que daba a las nueve de la mañana el INE. Los datos más inmediatos, todos referidos al tercer trimestre, son los siguientes. La población activa (esto es, la que busca empleo), se ha mantenido prácticamente igual: 23.134.600 personas, sólo 2.100 menos que hace tres meses. Pero el número de ocupados (de personas que están trabajando), se ha situado en 18.156.300 personas. La diferencia entre el número de quienes buscan empleo y el de quienes ya lo tienen arroja la pavorosa cifra de desempleados de 4.978.300. Es más, si eliminamos los efectos del calendario, ya superamos los cinco millones de parados. En concreto, alcanzamos los 5.095.200. Pero hay más, porque el
paro juvenil (de los 16 a los 24 años) está ya en el
45,8 por ciento, cuando hace tres años estaba en el 21,2 por ciento. Si nos fijamos en la legislatura, el número de parados ha aumentado en 2,8 millones de desempleados, y el de ocupados ha caído en 2,25 millones de personas.
Dado que la población activa apenas ha cambiado (-2.100), casi toda la pérdida de empleo neto (146.800 personas) ha ido al aumento del paro de julio a septiembre (144.700). Recordemos que en el tercer trimestre de 2010, el número de parados cayó en 70.800 personas y en 2009, en 14.200. En el último año el número de parados ha aumentado en 403.600. El secretario de Estado,
José Manuel Campa, ha destacado que la población activa está en máximos. En la nota del INE se recoge que ha aumentado en el último año en 13.100 personas, y que ello crea paro a corto plazo pero mejora la situación económica a largo plazo. Mas lo que es indudable es que cae la ocupación y que ahí está la raíz del problema. Lo del aumento de la población activa es muy notable, porque en el anterior gobierno socialista lo que ocurría era lo contrario. Cuando
Manuel Chaves era ministro de Trabajo, llegó a bajar el paro pero por motivos que nada tenían de buenos. La gente se desanimaba y dejaba de buscar empleo. Ahora la situación es tan desesperante y el futuro es tan incierto que todo el mundo se ha lanzado a buscar empleo para lograr todos los ingresos que permita el sistema económico.
Por otro lado, como señala
Nada es gratis, “tasa de empleo ha caído en picado desde el inicio de la crisis, hasta el 57.9% actual, después de haber alcanzado un máximo del 66% en el tercer trimestre del 2007. Ello nos vuelve a situar en valores similares a los alcanzados en el primer trimestre de 2002”.
Quizás el lado más duro del paro esté en dos realidades muy concretas. La primera de ellas es el paro de larga duración, del que nada dice la EPA. De nuevo, Nada es gratis: “ya cerca de la mitad de los desempleados (un 49.3% en este último trimestre) lleva
buscando empleo desde hace un año o más y una cuarta parte (un 25.6%) lo hacen desde hace dos años o más años, con la depreciación de capital humano acumulada y los problemas de empleabilidad que supone tal aumento de la duración del paro”.
La segunda es el número de hogares en el que todos sus miembros están en paro. En el último mes, este número ha aumentado en 57.700, y son ya 1.425.200 las familias en las que todos sus integrantes están en paro. Son 132.900 más que hace un año. En el lado opuesto están los hogares en que todos sus miembros están empleados. Son ya 9.058.300, 102.700 menos que hace tres meses y 201.700 menos que hace un año.
Campa ha alimentado el discurso del candidato socialista
Alfredo Pérez Rubalcaba (ya lo habían hecho Octavio Granados y Mari Luz Rodríguez), de que una parte importante del paro añadido proviene de los recortes de las autonomías (casi todas en manos populares) en sanidad y educación. Pero se ha apresurado a decir que el recorte en el gasto contribuye a cumplir con el objetivo prioritario del Gobierno, que es alcanzar el 6,0 por ciento conjunto de déficit.
Pero ¿es cierto que los recortes explican el mayor paro? Eso ha dicho Campa. Y eso ha dicho el ministro de Trabajo,
Valeriano Gómez. Ambos han destacado que se ha reducido el número de puestos de trabajo en 40.200 personas. Pero lo que muestran los datos de la EPA es que en el tercer trimestre había 3.220.600 empleados públicos, 3.100 más que tres meses antes. “De hecho”, apunta
El Mundo, “desde que comenzó la crisis hay 288.700 empleados públicos más”.