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Cinco millones de parados

sábado 29 de octubre de 2011, 00:23h
Desde 1996 no estaba tan mal el desempleo en España. La tasa de paro se sitúa en un 21 por ciento, lo que significa que uno de cada cinco españoles en edad de trabajar no puede hacerlo. Son más de cinco millones, cifra a la que habría que sumar otra de difícil cuantificación pero igualmente grave, cual es la de del número de autónomos que se han visto obligado a echar el cierre a sus empresas. De un tiempo a esta parte, cada vez que se publica un dato que tiene que ver con la marcha económica del país se pone en evidencia lo preocupante de la coyuntura en que se halla inmersa España. Que ni es la de Italia ni la de Grecia, por fortuna, aunque no por ello menos alarmante.

Esta vez el Gobierno ha tenido que rendirse a la evidencia de la cruda realidad aunque, fiel a su estilo, lo ha hecho culpando al empedrado; en esta ocasión, a los recortes de los gobiernos autonómicos y a la manida “crisis mundial”. En cuanto a este último punto, cabe reseñar que el actual panorama económico a nivel global no es, desde luego, el que era hace unos pocos años. Sin embargo, en otros lugares no se han alcanzado estas cifras de paro. Bueno sería preguntarse qué tiene nuestro mercado de trabajo para generar esta tragedia. A España le pasa ahora factura la calamitosa gestión que de la crisis ha hecho el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, cuyos resultados a la vista están.

Por lo que se refiere a los recortes en las administraciones autonómicas y locales, la conclusión es la opuesta a la derivada del Gobierno: precisamente por haber gastado de forma irresponsable durante años, nos encontramos en una situación tan calamitosa. Por otra parte, se da la circunstancia de que muchas administraciones autonómicas han cambiado de manos en las últimas elecciones del pasado mayo, favoreciendo al PP en la mayoría de los casos. Sea como fuere, los nuevos gestores se han visto obligados a implementar una política de austeridad y control del gasto, ante la ruinosa situación en que se han encontrado sus respectivas tesorerías -son palmarios los casos de Cataluña y Castilla-La Mancha-. De aquellos polvos vienen ahora estos lodos. Y echar la culpa del paro a quien bastante tiene con tapar agujeros de un pasado aún muy presente es totalmente inadmisible. Y es peligroso empezar a vender la especie de que la forma de salir del paro consiste en más gasto público. Es al revés. Que cada cual asuma sus responsabilidades sin demagogias ni absurdos.
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