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El paro es el problema: control del gasto, reformas, seguridad jurídica y educación, la solución

lunes 31 de octubre de 2011, 21:37h
Ayer conocíamos las cifras globales de Europa en lo que respecta al desempleo, en relación con las españolas, y el resultado no podía ser más desalentador: de los 23 millones de parados que hay en la Unión, casi 5 pertenecen a España; además, nuestro país duplica la media del continente.

Ayer también hablaba Mariano Rajoy sobre cuáles van a ser los temas estrella de su programa electoral. Lucha contra el paro y reactivación económica son dos de los pilares básicos sobre los que los populares tratarán de cimentar su acceso a la Moncloa. Y la receta, según los populares: control del gasto público, reformas, impulso empresarial, seguridad jurídica y educación. Se trata de un paso significativo, por lo que hace al programa del PP. Un paso coherente y bien estructurado para un partido liberal. Sin embargo, a esa música le falta mucha letra específica. Se ha dicho el qué pero falta el cómo se concretan estos enunciados.

A los socialistas les ocurre lo contrario: palabras como puños pero ideas un tanto enmohecidas. Si Rajoy lleva ya tiempo incidiendo machaconamente en el problema del paro, y no sin razón, Rubalcaba parece empeñado en seguir hablando de impuestos para ricos y cuestionar las medidas de austeridad, dando la impresión de no saber muy bien hacia dónde ir. Quizá porque el candidato socialista se sabe parte activa de la nefasta gestión que su Gobierno ha llevado a cabo durante los últimos años y que ha desembocado en la actual situación. No se trata ahora, como hace el señor Rubalcaba, de demonizar al capital o de asustar con la derecha que viene, sino de poner sobre la mesa propuestas serias. En Ferraz son conscientes de que van a perder estas elecciones, pero eso no justifica sus últimos brindis al Sol de los “indignados”.

A nivel tributario, no se trata de recaudar menos, sino mejor. Y a nivel del mercado de trabajo, lo que hay que hacer es desatrancar unas estructuras tan rígidas como ineficaces a la hora de generar puestos de trabajo porque, la colectivización forzosa de la contratación de trabajo, penaliza a los medianos y pequeños empresarios que constituyen la mayor parte del tejido empresarial de España. Solo con reformas audaces de esta naturaleza -y no con demagogia- se podrá salir adelante.
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