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El fin de la era uribista

martes 01 de noviembre de 2011, 01:31h
Colombia ha iniciado un proceso de cambio. Con la llegada al gobierno de Juan Manuel Santos, se ha reemprendido un camino a la reinstitucionalización política del país. Se trata de restablecer los causes institucionales que, en la toma de decisiones, la gestión gubernamental y las relaciones con los demás poderes públicos, habían dinamitado los 8 años del gobierno de Álvaro Uribe Vélez.

Y ese cambio ha comenzado a reflejarse en el nuevo mapa político y electoral que han dejado las elecciones de alcaldes y gobernadores, llevadas a cabo el domingo pasado. Se trata de un proceso en el que nuevos grupos y dirigentes políticos, de los más distintos referentes ideológicos, irrumpieron en la escena electoral dispuestos a confrontar y derrotar a los grupos armados ilegales (guerrillas y paramilitares) y a las redes de mafiosos y corruptos que a la sombra del régimen uribista, se habían tomado el poder en importantes departamentos y municipios del país.

El panorama no ofrecía una situación fácil. Pese a los esfuerzos del gobierno Santos y las autoridades judiciales y de policía por contener la acción de los delincuentes, los meses previos a las elecciones habían estado marcadas por una serie de irregularidades que iban desde las amenazas abiertas o veladas que los ilegales hacían sobre los votantes o los candidatos a las alcaldías y los consejos municipales, en el nivel local, y a las gobernaciones y las asambleas departamentales en el nivel regional, hasta el asesinato de candidatos o seguidores de determinadas candidaturas.

El riesgo electoral alcanzó un nivel tal, que el mismo Procurador General de la Nación quiso encender las alarmas cuando un par de días antes de las elecciones, llego a afirmar que “la corrupción está desbordada en estas elecciones” (ver aquí)

Sin embargo, llegado el día, las elecciones transcurrieron dentro de la mayor normalidad. Incluso los reportes de las autoridades llegaron a mostrar una mejora sustantiva en las condiciones de seguridad para que los votantes pudieran ejercer su derecho al voto, así como en los accesos a los centros de votación.

Desde muy temprano, los resultados electorales comenzaron a mostrar un gran cambio político en el país. En importantes zonas controladas por ilegales, comenzaron a aparecer los votos que apoyaban a nuevos grupos y dirigentes políticos que se habían lanzado con el propósito de arrebatarle el poder a los grupos armados ilegales, y a las redes de mafiosos y corruptos que controlaban gobiernos locales y/o regionales.

En la medida en que los escrutinios avanzaban, las tendencias victoriosas de esos nuevos y valerosos dirigentes políticos se iban consolidando como ganadores. Al mismo tiempo en las más importantes ciudades y departamentos del país, comenzaban a registrarse importantes cambios políticos. En Bogotá, el exguerrillero Gustavo Petro, en Medellín el liberal Aníbal Gaviria, en Cali el independiente Rodrigo Guerrero, en Barranquilla la ex candidata a la vicepresidencia, Elsa Noguera, y en Santa Marca el ex rector de la Universidad del Magdalena, mostraban resultados que los llevaban rumbo a la victoria.

Paradójicamente, los candidatos avalados por el popular ex Presidente Álvaro Uribe Vélez naufragaban en su intento de llegar a las alcaldías o gobernaciones del país. Con la excepción de la intermedia ciudad de Pereira y la pequeña gobernación de Risaralda, todos los demás candidatos respaldados por Uribe, fueron derrotados.

Pese a los vientos de cambio, en lagunas ciudades y departamentos del país, ganaron personas vinculadas a procesados o condenados por sus vínculos con el narcotráfico o con paramilitares (ver aquí). Es la marca de un proceso normal de transición a otro nuevo régimen. No todos pueden ser derrotados. Y en las nuevas condiciones estos gobernantes van a estar sometidos a tal control público que los va a forzar a gobernar con mucho cuidado, más si mantienen algunos nexos con los ilegales.

Colombia ha entrado en una nueva etapa de su desarrollo político. Las elecciones locales y regionales del domingo pasado, no sólo han puesto en evidencia un proceso de cambio generacional en los gobiernos municipales y departamentales, que permite mirar el futuro de Colombia con optimismo, sino que más allá parece estar transitando hacia un nuevo mapa político y electoral en el que los ilegales tienen cada vez más reducidos sus márgenes de acción. Buenas noticias tuvo Colombia el fin de semana pasado. El fin de la era uribista ha comenzado y el transito hacia una nueva era de institucionalización y progreso, empieza a alumbrar para el futuro.

Un completo reporte sobre los resultados electorales en Colombia se encuentran en:
http://www.eltiempo.com/elecciones-2011/ y en http://www.registraduria.gov.co
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