Sillas vacías en el Ecofin
miércoles 09 de noviembre de 2011, 13:53h
La reunión del Ecofin, órgano de los ministros de Economía de los 27 miembros de la Unión Europea, comienza con dos sillas vacías. Las que no han ocupado los titulares de las carteras de finanzas de Grecia e Italia. Precisamente los dos países que más quebraderos de cabeza le están causando al resto de los socios. Esto se debe a que la grave crisis económica y fiscal de estos dos países ha provocado así mismo una crisis política. Ya se sabe que Giorgios Papandreu dejará de ser primer ministro en breve y Silvio Berlusconi ha prometido dimitir de su cargo, una vez se hayan puesto en marcha las reformas impuestas por Bruselas para poner coto a la desbocada desconfianza de los mercados hacia la capacidad del Estado italiano de hacer frente a sus obligaciones.
Grecia podría encaminar su problema político con un gobierno de concentración, previo a la celebración de unas elecciones. El problema de Italia es más grave, y lo ha expresado con precisión el ministro alemán de finanzas, Wolfgang Schäuble: “es una falta de credibilidad en los mercados financieros. Para recuperarla es importante no sólo que se anuncien medidas. Se ha pedido a instituciones independientes, no sólo la Unión Europea, también al Fondo Monetario Internacional, que supervisen la adopción de estas medidas y que publiquen un informe sobre ello”.
El problema es que ni la cesión de la política económica de Italia a Bruselas y Washington es suficiente para calmar a los mercados, que huyen de la deuda de nuestro vecino mediterráneo, provocando el contagio a España. Todo ello presiona a los bancos de ambos países. Por esta razón los dos gobiernos han solicitado, con el apoyo de la Comisión Europea y de Francia, que la UE avale las emisiones de deuda de la banca. Pero se oponen los gobiernos de los países más solventes: Alemania, Países Bajos, Suecia, Luxemburgo, Austria y Reino Unido. Este último país, pese a estar en una situación financiera muy comprometida, o quizás por ello, se ha embarcado en una clara política de austeridad, y no quiere que la socialización del crédito vaya a malograr los frutos de esa gestión austera.
Para cortocircuitar, al menos por el momento, la huída de los mercados de las deudas públicas de ciertos países, la UE cuenta con la promesa de ampliar el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) hasta el billón de euros. Pero el Ecofin ha retrasado esa decisión hasta finales de mes. Vista la velocidad de los acontecimientos, ese plazo podría llegar a ser excesivo. Europa se esfuerza por atender su crisis fiscal, pero por el momento esos esfuerzos son aún insuficientes.