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Alarma nuclear en Irán

jueves 10 de noviembre de 2011, 07:40h
La carrera nuclear iraní sigue imparable. Esto no tendría nada de particular si dicha carrera tuviera fines “humanitarios y científicos”, como sostienen las autoridades de Teherán, aunque la realidad es bien otra. De hecho, el Organismo Internacional de la Energía Atómica, dependiente de Naciones Unidas, ha alertado sobre la posibilidad de que Irán haya acelerado el enriquecimiento de uranio con propósitos militares. En este caso, lo grave no es sólo la capacidad nuclear iraní, sino sus motivaciones.

El belicismo de Ahmadineyad no es nuevo. Desde que llegó al poder, ha puesto todo su empeño en dos objetivos fundamentales: laminar a la oposición y tensar la cuerda al máximo con Occidente, teniendo a Israel en su punto de mira. A Irán nada se le ha perdido en Israel pero mientras exista ese foco de tensión en Oriente Medio el gobierno iraní piensa que mantiene a los países árabes -de filiación Suní- que son sus verdaderos rivales, cuando no enemigos, enredados con ese problema. De ahí que los iraníes procuren alimentar ese polvorín. Irán sabe, además, que cuenta con el respaldo de China y Rusia; y sabe igualmente que la política norteamericana de acercamiento al Islam impedirá a Obama ser todo lo contundente que debiera. Así las cosas, Irán sigue adelante con su intención de contar con armamento nuclear operativo en breve. Si no se le pone coto, en un plazo de tiempo menor de lo que algunos piensan las consecuencias podrían ser gravísimas.

Durante la primera guerra del Golfo, Israel fue atacado por misiles SCUD iraquíes, pero no respondió. Esta vez sería diferente. Se comprende la angustia israelí ante la posibilidad de que un gobierno de esa catadura cuente con ojivas nucleares y capacidad balística. Por otra parte, un ataque preventivo originaría una convulsión global de proporciones imprevisibles. Esas cosas se sabe como empiezan pero no como acaban, sobre todo en un país de las dimensiones y el fondo estratégico de Irán. De ahí que corresponda a Rusia atemperar las ínfulas nucleares de su aliado, si no quiere verse ella también perjudicada. No se trata ya de alianzas entre bloques, sino de sentido común; justo el que parece faltarle a Ahmadineyad.
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