RESEÑA
Giorgio Agamben: Desnudez
domingo 13 de noviembre de 2011, 14:48h
Giorgio Agamben: Desnudez. Traducción de Mercedes Ruvituso y María Teresa D’Meza. Anagrama. Barcelona, 2011. 151 páginas. 15 €
Desnudez es un manifiesto filosófico que aboga por una refundamentación de la identidad personal, motivado por una encrucijada histórica en la que las antiguas claves que definían a los individuos han quedado desactivadas. Las fórmulas de ciudadanía adscritas a determinadas nociones de comunidad nacional o religiosa han quedado obsoletas desde la interculturalidad y la multinacionalidad de las poblaciones de casi todos los Estados. La inclusión de cada uno y cada una en una cierta clase social, ámbito laboral u organización política ha quedado desvalorizada por la asimilación de todos los individuos al plano de la clientela y del consumo, tanto de mercancías como de opciones de vida. Por otra parte, las tecnologías de la información proporcionan a los poderes el recurso de “identificarnos” de forma intransferible a través del ADN o de otros rasgos indelebles (huellas dactilares, iris) presentes en nuestro soporte biológico. De este modo, el único rasgo fiable o persistente que nos queda para fijar nuestra identidad es aquel sobre el que no ejercemos responsabilidad ni control plenamente voluntario: el cuerpo.
Que la base de la identidad personal se haya disociado de la voluntad que nos impulsa a ser sujetos autónomos y responsables es el lugar preciso en el que se sitúa la reflexión de Agamben en este libro, que, a primera vista, podría parecer desarrollarse de modo inconexo en una serie de artículos, brillantísimos en su calidad literaria y en su documentación cultural. Sin embargo, una estructura bien afianzada despliega los contenidos de esta obra en torno a un texto central, que da nombre al volumen, en el que se investiga el significado de esta vivencia elemental de cualquier humano –ser o estar desnudo- en el contexto de la religión judeocristiana, que envuelve todas las manifestaciones de nuestra civilización. Otras secciones del libro apuntan al eje de la relación entre identidad y corporalidad, o al del cuestionamiento de los límites y normas que instituyen a los sujetos esencialmente por su capacidad productiva, y convierten a la sociedad en un indefinible tejido económico. A ello opone el autor el sugestivo término de la inoperosidad como verdadero sentido (reprimido) de la cultura humana.
En la racionalización cuidadosa de estos argumentos a través de la interpretación de antiguas y no bien conocidas fuentes textuales (que constituyen su genealogía) se halla la vertiente crítica de este pensamiento, que se nos presenta como el sucesor legítimo de la Teoría Crítica del siglo XX. No en vano el autor (que en nuestro ámbito ha creado escuela a través, sobre todo, de los libros de José Luis Pardo) es el albacea singular del legado de Heidegger y Walter Benjamin. Pero su obra sitúa la reflexión un paso más allá de los hallazgos conceptuales de esos dos autores imprescindibles. Agamben es el nombre de la filosofía reconstructiva y creativamente crítica de nuestro presente y futuro cercano. Y este libro supone una espléndida tarjeta de presentación. Pues desconocer a Agamben es una carencia que no deberíamos permitirnos todas las personas que aún damos valor a la filosofía como apertura de nuevos sentidos al devenir humano.
Por José Antonio González