ACTRIZ
Pilar López de Ayala: "No sirvo para hacer lo que no me gusta"
martes 15 de noviembre de 2011, 19:42h
Pilar López de Ayala protagoniza "Medianeras", un oportuno retrato de las crisis emocionales, de esas relaciones personales disfuncionales se estrena el próximo viernes en España -tras cuatro meses en las carteleras parisinas y haber sido estrenada en la pasada Berlinale- y en él la arquitectura juega un papel fundamental.
"Es un personaje más, hay muchos paralelismos entre los edificios y los personajes", explica en una entrevista con Efe Pilar López de Ayala, y precisamente las "Medianeras" del título, esas fachadas ciegas de los edificios, reflejan el muro que separa de la vida a los protagonistas, Mariana y Martín, atrapados en Buenos Aires.
"Es la paradoja de estar cada vez más cerca en el espacio y cada vez más lejos, con todos los sistemas de comunicación que hay ahora, parece que estamos más aislados que nunca", asegura quien, pese a todo, reivindica este filme como "optimista, porque dentro de los neuróticos y desesperanzados que están los personajes, hay una ventana abierta a que algo pase, a que se encuentren".
"La vida es a veces jodida, pero es mejor cantar que meterse debajo de la cama", sentencia López de Ayala y, así "Medianeras" es una comedia sobre la tragedia de la actualidad.
Sus protagonistas, que intentan construir una vida plena sin recibir el permiso de obras, son una arquitecta trabajando de escaparatista y un diseñador web que no sale de casa, porque aúna despacho, morada y centro social en las paredes de su pequeña casa.
"Es una película muy de ahora, desde el punto de vista original, diferente, con muchos matices", asegura la ganadora de un Goya por "Juana la Loca", que ahora sufre de manera mucho más contenida por amor y con un acento que le asustó en un principio.
"Había que hacer creíble una porteña. Los españoles tendemos a exagerar, a hacerlo muy cantarín. Pero nos pusimos a trabajar en ello y ha colado", asegura López de Ayala, que fue descubierta por Gustavo Taretto en la cinta de José Luis Guerín, "En la ciudad de Sylvia". "Me dijo que si podía hablar francés en esa película, también podría hablar argentino", bromea.
Su personaje en el filme "acaba de romper una relación y está aprendiendo a vivir consigo misma durante la transformación" y es fiel reflejo de esa crisis humana más silenciosa eclipsada por el ruidoso desplome de las bolsas, explica la musa de directores tan dispares como el portugués Manoel De Oliveira, decano del cine europeo, o Raya Martin, joven promesa del cine filipino.
"Esta película profundiza mucho en lo pequeño. Creo que hay cosas muy exquisitas de guión, que se cuentan con una sutileza muy particular y eso es lo que le hace especial", asegura.
Cualquier comedia romántica al uso "empezaría donde termina 'Medianeras'", que enreda al público en ese continuo preclímax de un encuentro que el destino esquiva una y otra vez.
"Lo interesante es que el público participa activamente, es como si fueran escuchando los pensamientos de los personajes, lo que sienten, lo que les pasa... quieren que se encuentren y que vean juntos en el sofá esa película de Woody Allen", explica. Después de un año en el que también se le ha visto en "Intruders", de Juan Carlos Fresnadillo, y a las órdenes del citado Raya Martin en "Buenas noches, España", cinta de ínfimo presupuesto que define como "un rodaje muy punk", mira hacia el cine en inglés.
Sus próximos proyectos, de los que no quiere desvelar nada, serán un personaje "muy extrovertido" en una cinta independiente que rodará en las próximas semanas en Nueva York, y, a continuación, su debut en el cine de acción de Hollywood. Y así prosigue su carrera imprevisible, nacida en la popularidad de sobremesa de "Al salir de clase" pero cada vez más tendente a lo minoritario. "No sirvo para hacer algo que, aunque llegara a todo el mundo, a mí no me guste", concluye.