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Políticos, os quiero un huevo

José Antonio Ruiz
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jantonruytelefonicanet/9/9/20
martes 15 de noviembre de 2011, 21:23h
España es una alegoría chunga de la ridícula imagen de mi tocayo José Antonio Durán y Lérida, todo él desmelenado como aquellos maestros de ceremonias irrepetibles que tuvieron los music-halls del Paralelo, agitado como las maracas de Machín cantando un bolero y fuera de sí como una bruja haitiana en trance, aporreando como un poseso la batería que en buena hora le regaló su señora para que quemara la energía sobrante de ese Chuck Norris pasado por La Barceloneta que lleva dentro, evitando así que le asaltara la tentación recurrente de aporrear a Arturo Mas, otro presumido de mil pares de cojones, por disputarle el espejo de la madrastra de Blancanieves. Prefiero a Charlize Theron.

«Soy más cachondo de lo que parece», confesó el muy pillo a la Muchachada Nui que asistió a la fiesta-mitin de las juventudes de CiU y se encontró, estupefacta, con semejante espécimen marciano, desenfrenado como un basilisco, dispuesto a disputar el trono a Keith Moon, el malogrado batería de los Who, en su descarado intento de forzar complicidades interesadas con el zagalerío berreante. Claro que si la CIA niega oficialmente tener evidencias de la existencia de vida alienígena… santa palabra de espía, o sea, que tendremos que creernos sin rechistar que el extraterrestre más famoso del hotel Palas nació en Huesca.

¡Qué pena de políticos! ¡Lo que tienen que hacer los pobres para mendigar un voto! Claro que mejor hacer el canelo como el remilgado aragonés, que montárselo de la manera tan intolerable y barriobajera como lo ha hecho el PSC, con un vídeo macabro de juzgado de guardia (felizmente retirado, aunque el daño ya está hecho), concebido para acojonar a ancianitos indefensos y votantes cenutrios desvalidos de cerebro, a quienes se pretendía atemorizar lanzando el mensaje recurrente del miedo a la derechona retrógrada, con propaganda basura tal cual “que nadie se extrañe si hay algún muerto en los hospitales públicos por culpa de los recortes”. Not comment!
Pero ahí están Los Montillas y Las Chacones, viviendo del cuento de la política, el uno jubilado VIP y la otra en edad de merecer, aspirante a presidenta del Gobierno de España, o sea. Claro que puestos a comparar, Carmina tiene hasta un pase, pues está a años luz de bronco saurios como el tal Alfonso Guerra, que ha vuelto a retratarse como lo que es, en el mejor de los casos un sectario caricaturesco, al insinuar que la juez que lleva el caso de los ERE de Andalucía, Mercedes Alaya, ha tenido un lío con el alcalde de Sevilla Juan Ignacio Zoido. Y como siempre hay palmeros dispuestos a reírle las gracias sin gracia, pasa lo que pasa: que el tío además se cree gracioso y se viene arriba.

Sujetos de semejante calaña, sin oficio pero con beneficio (la chollo-nómina de diputado vitalicio), «deberían estar recogidos» hace ya mucho tiempo, viviendo como cualquier hijo de vecino, de su trabajo y de su esfuerzo, como se lamenta la ex ministra socialista de Asuntos Sociales Cristina Alberdi, en lugar de seguir mamando de la exhausta teta pública y ostentar cargos tan inapropiados como el de presidente de la Comisión Constitucional.

Únicamente nos queda el consuelo de los tontos del capirote unamuniano, el de una España que tiene difícil remedio, una Europa patas arriba que lo tiene más crudo todavía, y una Italia que ni te cuento, porque muy mal tienen que estar las cosas para que el picha brava de Berlusconi («polvo será, mas polvo enamorado»), haya tenido que retrasar hasta final de mes el lanzamiento de su nuevo disco, que será el cuarto de su carrera musical de triunfito, titulado «Il vero amore». ¡Hay que joderse!

Jodidos pero contentos como estamos, con el asteroide 2005 YU55 rondando la tierra, a un tris de un petardazo gasolinero que amenaza con achicharrarnos a todos, comprenderán que con esta campaña abracadabrante de motosierras, falconetis, primos y yernísimos duques consortes, no quiera ni imaginarme lo que habría sido de un servidor de no ser por el subidón del desfile de Los ángeles de Victoria’s Secret, y por la alegría inenarrable que le acaba de dar Paquirrín a su madre, la inconmensurable Isabel Pantoja, anunciándole que muy pronto va a ser abuela, por obra y gracia de un chupinazo lanzado por la criatura desde el fatídico punto de penalti.

Con este sarao de telón de fondo, es lo de menos que España vaya a tener un presidente que nadie se explica cómo pudo aprobar las oposiciones a registrador de la propiedad, teniendo como tiene la memoria de una hormiga que le inhabilita para aprenderse de memoria los cuatro párrafos del alegato final de un debate.

Lo que no tiene un pase es que tanto Mariano como Alfredo hayan tenido el rostro más impenetrable que el de Marlon Brando de participar en un debatorrio que ha costado más de medio millón de euros, alegando en su defensa indefendible que no estaban dispuestos a acudir a ninguna televisión, ni pública ni privada, porque no les ofrecía ninguna garantía de neutralidad. ¡Hay que tenerla como un diamante de Sierra Leona! Si tuvieran vergüenza, que no es el caso, ya se habrían puesto de acuerdo para echar el cerrojo in continenti a TVE y a todas las teles, radios y medios de comunicación de titularidad pública, sostenidas con el dinero de los contribuyentes, incluido el BOE.

¡Me rindo! España, carpa de circo, es una metáfora del choque del coche oficial del presidente de la Xunta de Galicia, Núñez Feijó, contra dos jabalíes. Ojalá fuera todo cuestión de chapa y pintura. ¡Mediocres del mundo, uníos! -dijo Salieri, resignado ante el genio inalcanzable de su contemporáneo Wolfgang Amadeus Mozart. Nos acabaremos dando pena a nosotros mismos. Ambicionábamos cantar como Luciano Pavarrotti, y hemos terminado entonando en un karaoke casposo y decadente los estribillos rumberos de Los Chunguitos.

Nos merecemos lo que tenemos, a eminencias como el campeonísimo José Blanco, aprendiz de inquisidor, azote de infieles, o animadores del insufrible cotarro público como Pepe Bono, otro que desde que se ve guapo se presenta en los mítines-homilías hecho un brazo de mar, embutido en cazadoras Belstaff, de esas molonas que cuestan un huevo y parte del otro.

Como a la niña del exorcista, a España parece como si la hubiera mirado un gato tuerto. A ver si va a resultar ¡payo! que estamos siendo víctimas de una maldición gitana y pagando justos por pecadores a cuenta de algún caló rencoroso al que le ha salido una hernia en el cacumen y se ha obsesionado con la idea de vengar el puteo del que fueron víctimas sus antepasados por obra y gracia de Fernando VI, que de Prudente y Justo sólo tenía los motes, ex aequo con el promotor de la Gran Redada de 1749, menudo cabrón, el Marqués de la Ensenada. Que aunque uno no se de importancia ni se tire el moco dominical como PedroJota, de candidato a un sillón en la Academia de la Historia, también ha leído lo suyo libros de caballerías.

O eso, o alguna santera cubana se está ejercitando en el vudú a nuestra costa, o algún hechicero majara, celoso de Harry Potter, está preparando oposiciones al cuerpo de gran maestre de la Orden de la magia negra, y no ha tenido otra ocurrencia que montarse una sesión espiritista, dispuesto a adivinarnos el futuro tizón que nos aguarda a los desheredados de Zapatero por la macabra vía de preguntarle por nuestro porvenir a los mismísimos muertos de asco por esta apocalipsis sin escapatoria que a este paso nos va a privar hasta de las burbujas de Freixenet y del inescrutable tanga que Anne Igartiburu, la sirena rubia de Elorrio, de la Quinta del 69 tenía que ser, acostumbra a lucir durante las campanadas de Nochevieja aupada al balcón de la Puerta del Sol, este año marcada por la amenaza okupa de la borregada y por la ausencia injustificada de Ramón García envuelto en la capa del capitán Alatriste.

Me atrevería a aventurar que nos encontramos ante un caso de posesión diabólica de libro, si no fuera porque en cuestión de supersticiones soy más escéptico que Pirrón, griego de cuna como el liante Papandreu, que si se ha largado echando leches con un ¡hasta luego Lucas! (Papademos) ha sido porque sospechaba que un día de estos Sarkozy le iba a arrear una hostia que lo iba a dejar con un ojo mirando al cogote calvo del Monte Olimpo y el otro al Peloponeso, cabreado como está como la mona chita de Tarzán desde que Obama le ha soltado la gracia de que afortunadamente la niña que acaba de tener el inquilino del Elíseo se parece a su madre y no al contrahecho de su padre.

También hay que tener mala leche… Maldita la broma del negro de la Casa Blanca, que cuando se pone en plan guasón tira a dar.

Los síntomas no dejan lugar a la duda. Trastornos de identidad disociativos: a estas alturas de la jodienda nacionalista, España ya no sabe si es una, trina o ninguna; episodios amnésicos de pérdida de memoria: está España tan prostituida, que ya no la reconoce como sangre de su sangre ni la madre que la parió; reacciones histéricas de los administradores de la cosa impúdica, que hoy sostienen una cosa y mañana la contraria, así nos va; respiración agónica propia de un desahuciado en estado terminal: al paso que vamos, no sólo en los parqués y en el coche oficial de la alcaldesa de Marbella, como en el de James Bond, van a tener que instalar un desfibrilador; la vista borrosa de Baco, de tan ciego por el tintorro, incapaz de discernir si el vaso está medio lleno o medio vacío; amén de convulsiones, levitaciones, automutilaciones, estigmas y sensaciones parecidas a las de Rambo, que cuando olvida que es un machote, se embute el maillot de bailarina y confiesa, alarmado, que no siente las piernas.

Ojalá fuera sólo mal de ojo. Bastaría con recurrir a un curandero para que nos restregara un huevo por el entrecejo debidamente embadurnado con aceite de oliva virgen, o nos frotara por las órbitas de los ojos el ombligo de una “persona humana” del sexo contrario, opción esta a la que por supuesto me apunto, aunque me exponga a que mi madre me vuelva a llamar por teléfono para decirme que no sabía que tenía un hijo tan guarro.

20 de noviembre, una de zombis. ¡No sé si podré sobrevivir a la campaña hasta el sábado a medianoche! ¡Como si no hubiéramos tenido bastante con Halloween! Estoy de calabazas, de películas de miedo, casas encantadas, vampiros, médiums, parasicólogos, momias, fantasmas, espíritus errantes, ouijas, fenómenos paranormales, percepciones extrasensoriales, episodios telequinésicos, psicofonías y encuentros en la tercera fase…, hasta los mismísimos.

Como si no tuviésemos bastante con los fantasmas que pululan por el escaparate de la vida pública, y con las momias, muchas momias, que como el conde Drácula han salido del sarcófago para echar una mano al cuello de Alfredo, pongamos por caso los adolescentes Felipe y Alfonso, que resabiados como están, amargados y perdonavidas (lo mismo es por el acné juvenil), pretenden hacernos creer que siguen siendo unos descamisados con pantalones de pana y chaqueta de coderas, cuando el uno está atiborrado de millones y trabaja para uno de los hombres más ricos del mundo, y el otro sigue viviendo, cómodamente recostado en su escaño, de los réditos de popularidad que le reporta su personaje estereotipado salido del Club de la comedia.

Vuelven las momias embalsamadas, los dinosauros de la Quinta del 82, dicho sea con todo respeto. Vuelve Rosa María Mateo, la “chica” del Telediario, que a saber qué falta le hacía quemar sus naves como periodista en la hoguera de RbCb; y vuelve Federico Mayor Zaragoza, a quien nunca perdonaré la bronca que me echó por llegar tarde a una rueda de prensa en la sede parisina de una UNESCO hoy a cuatro velas. (…) Como alguien llame a la puerta de casa y me vuelva a preguntar si «trick-or-treating», no respondo, que hasta los metrosexuales llevamos una loca dentro.

Aunque sea la última encomienda, por simple higiene mental, lo que hay que hacer el veinte de noviembre es acabar con los fantasmones calabaceros que nos han abocado a la ruina, pues el reinado de ZP ha sido como una película de terror de serie B, un horror de legislatura por partida doble inimaginable ni en la peor de las pesadillas. Fritz Lang, el mismo que prefirió exiliarse en Paris en lugar de aceptar una oferta de trabajo de Joseph Goebbels, hubiera encontrado en nuestro tiempo una fuente inagotable de inspiración.

España 11 del 11 del 11, expresionismo en estado superlativo. El resplandor, Psicosis, Viernes 13. Poltergeist. España no necesita un sortilegio, sino a los Men in black, o a Los cazafantasmas. Ya sé que Mariano no es San Francisco de Borja, ni me lo imagino en pleno debate blandiendo una estaca con una ristra de ajos conquenses de Las Pedroñeras, o alzando un crucifijo contra Freddy el Químico como San Francisco de Asís contra los demonios de Arezzo. Pero lo mismo no hubiera sido mala idea; al menos hubiese servido para animar el coñazo catódico para mayor gloria de Manolo Campo Vidal.

Habiendo pasado como hemos pasado de Los días azules de Sánchez Dragó a las noches desdibujadas en negro depresión, al abajo firmante le embarga la duda metódica de Descartes: Día de la Memoria, a la memoria de las víctimas pero sin las víctimas. Algo falla. Doy por hecho que el PSOE, una vez aposentado en la oposición, le va a reprochar al PP ser incapaz de administrar el mamoneo que ha permitido que ETA nos perdone la vida durante un tiempo.

Entretanto ¿Es mucho pedir que el 20N tengamos la fiesta en paz, sin sobresaltos ni malévolos golpes encubiertos de Estado? (…) Es lo menos que debemos a las víctimas del 11M, depositarias de la poca o mucha dignidad que le quede a este país.

José Antonio Ruiz

Periodista

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