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mundo árabe

Túnez abre un nuevo capítulo en la 'Primavera árabe'

miércoles 16 de noviembre de 2011, 17:09h
El acuerdo alcanzado entre el partido islamista Enahda, ganador de las Elecciones a la Asamblea Constituyente en Túnez con 89 escaños, y el segundo en diputados (29), Congreso por la República, para designar a Moncef Marzuky como candidato para futuro Presidente de la república tunecina, es un acontecimiento histórico. Es la primera vez en el mundo arabo-musulmán y posiblemente en todo el planeta, que un opositor pasa de la cárcel y el exilio a dirigir los destinos de una nación.
Moncef Marzuky comenzó su carrera “revolucionaria” como médico en los años 70. En un país, Túnez, en el que el título universitario de médico era la antesalapara hacer carrera administrativa o enriquecerse con el ejercicio privado de la misma, Marzuky optó por la medicina social, familiar. Consideraba que cientos de miles de sus conciudadanos no disponían ni de recursos ni de posibilidades para ser asistidos, y eligió la medicina pública. Intentó poner en marcha programas de medicina comunitaria en colaboración con los organismos internacionales, OMS, USAID, Naciones Unidas o la Universidad John’s Hopkins de Baltimore, pero la Administración del Estado tunecino se lo impidió.

Fue entonces cuando decidió a comienzos de los 80 fundar la Liga Tunecina de Derechos Humanos y dedicarse a la actividad política. El recuerdo del “médico del pueblo” que tuvo que transformarse en opositor político y exiliado, ha sido uno de los factores que han permitido a su partido, el Congreso por la República, ser el segundo en escaños en la Constituyente. Muchos de los centenares de miles de votos que acuñó, todavía recordaban al “tubib”, nombre del médico en lengua árabe.

El acuerdo alcanzado entre el partido islamista ganador y el partido laico que le sigue en escaños, echa por tierra además todos los discursos sobre el presunto conservatismo congenital del islam político, el carácter reaccionario y atrasado de Enahda, y la necesidad de un “polo de la izquierda laica y progresista” para contrarrestar el islamismo ganador en Túnez. La mayor parte de los componentes de esa supuesta izquierda laica y progresista, o colaboraron directamente con el régimen del dictador Ben Ali o cerraron los ojos ante lapersecución sistemática y la tortura de los opositores por las milicias y la policía de Ben Ali.

En otros países árabes, como Argelia, Marruecos, incluso Egipto, antiguos opositores y defensores de las libertades y los derechos humanos, han sido cooptados a puestos más simbólicos que efectivos: ministerios de Derechos Humanos, consejeros gubernamentales, asesores de los Jefes de Estado de turno. Pero en ningún caso un opositor recalcitrante ha conseguido llegar a la cúspide.

Túnez abre una nueva página en laprimavera árabe. El futuro presidente es un hombre empecinado, tenaz, con gran trayectoria política, pero que no olvida su origen humilde, su familia de combatientes por la Independencia, y sus primeros pasos. Tampoco olvidará fácilmente que elministerio de Asuntos exteriores español desestimó la petición que él y otros opositores hicieron al gobierno español presidido por Rodríguez Zapatero, para realizar en España “los estados generales de la oposición” a la dictadura. Fue en 2007. Moncef Marzuky junto con representantes delexilio islamista –los mismos que hoy van a dirigir el nuevo gobierno tunecino- ¸con otros laicos y perseguidos políticos del régimen, solicitaron en la embajada en París, que el Gobierno de Madrid lespermitiera reunirse en España, ya que ni Francia, ni el Reino Unido, se lopermitían. El ministerio de Exteriores español delaépoca,lo rechazó deplano. Sin embargo, tanto Marzuky, como los otros participantes en la reunión en la sede de la representación diplomática española en Paris, guardan un buen recuerdo de España y esperan que el próximo gobierno que salga del 20-N, rectifique los errores del pasado, y abra un nuevo capítulo en las relaciones bilaterales hispano-tunecinas.

La Asamblea Constituyente, que redactará la nueva Carta Magna y designará un gobierno interino, llevará a cabo su reunión inaugural el martes 22 de noviembre.
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