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Crónica económica

España, en tiempo de descuento

miércoles 16 de noviembre de 2011, 20:29h
Freemarket Corporate Intelligence ha publicado un informe muy preocupante sobre la economía española. Preocupante por lo severo de sus previsiones y sus recomendaciones y porque todo lo que dice está apegado a la realidad y se fundamenta en un análisis económico de primera. Se titula “España, en tiempo de descuento”.
El informe, a cargo de Lorenzo Bernaldo de Quirós, considera que España está en “una situación límite”. Y que “a la vista de los últimos datos de Contabilidad Nacional, la cuestión no es la consolidación de un largo período de bajo crecimiento, sino la entrada en una dilatada fase de recesión-estancamiento”. Considera que “la coyuntura española puede derivar hacia una peligrosa espiral deuda-deflación”, en que se produzcan liquidaciones masivas por parte de empresas y entidades financieras, lo que haría caer a plomo el valor de sus activos. Curiosamente, en una segunda ronda, esta caída en los activos, según señala el informe, podría no ayudar a reducir el endeudamiento.

Ahora bien, cabe pensar que la caída de los activos sí sería una depreciación del tipo de cambio real vía la reducción de los costes internos, del modo como se haría con un sistema de patrón oro o con la unión monetaria latina. Esa evolución es necesaria, porque contribuiría a hacer nuestra economía más competitiva internacionalmente. Porque uno de los graves problemas que tiene nuestro país es que ha crecido muy rápido, pero no ha financiado ese crecimiento con ahorros propios: “Esta situación deudora ha sido el resultado de la acumulación de déficits corrientes no respaldados por un ahorro nacional para financiarlos, lo que se tradujo en una apelación constante y creciente al endeudamiento externo”. Esto se manifestaba en un déficit por cuenta corriente que llegó a ser del diez por ciento. Se ha moderado, pero “esa mejoría del saldo de la cuenta corriente es de una extraordinaria mediocridad. Su consolidación en valores alrededor del 4 por 100 del PIB”, cuando lo que tenemos que lograr es un superávit durante al menos cinco años, apunta el informe.

Para ello es necesario que caigan los costes productivos, y para eso es fundamental mejorar la competitividad. Rebajar los costes, y mejorar la productividad. Y para lograr todo eso es necesario reformar la regulación para acercarla más a un mercado libre. Esto permitiría un ajuste más rápido y una recuperación más temprana de la competitividad internacional. Especialmente importante es la reforma, urgentísima, del mercado laboral. Ello permitiría que los sueldos bajasen y, por otro lado, que se redujese el desempleo. Según los economistas de Credit Suisse, los trabajadores españoles tendrán que reducir su sueldo real medio un 11 por ciento en cinco años.

Pero esas reformas, aunque imprescindibles, tardarían en hacer efecto. Y el crecimiento se verá condicionado por una evolución negativa anterior: “La economía internacional se ralentizará en 2012 tras una frágil y modesta recuperación experimentada del bienio 2010-11. Esta recaída, con riesgos de desembocar en una recesión en EE.UU. y en la Eurozona, era inevitable”. Y concluye: “Así pues, la evolución de la economía internacional no ayudará a “tirar” de la española a lo largo del año próximo”.

Esto por lo que se refiere al ciclo de deflación-depreciación-endeudamiento exterior-competitividad-crecimiento. España, según recoge el informe, tiene una deuda exterior de 1.263 miles de millones de euros, cuatro veces el endeudamiento exterior de Grecia o Francia, y tres veces el de Italia o Reino Unido.

Otro de los problemas es que tiene que hacer un servicio de su deuda de casi 400.000 millones de euros en 2012. No puede financiarlos con ahorro nacional, de modo que tendrá que acudir a la financiación exterior. Y necesita recuperar credibilidad. Es decir, crédito.

Otra de las vetas de la deuda es la del sector público. Es claro que no vamos a cumplir con el 6,0 por ciento de déficit a que se ha comprometido el Gobierno. Pero Bernaldo de Quirós apunta a que el déficit estará cerca del 8 por ciento, por encima de otras previsiones consideradas pesimistas. Reducirlo del 8 al 4,4 por ciento “exigirá un esfuerzo titánico”.

¿Qué se puede hacer? “Es problemático, ineficaz y contraproducente congelar o recortar todos los años el salario de los funcionarios, las pensiones, por citar dos ejemplos”. Ahora bien, “es posible y deseable conseguir ahorros en capítulos como el de los gastos de personal de las Administraciones Públicas”.

Pero, eso sí, nada de dejar intacto el llamado Estado de Bienestar: “En este marco, poner freno al coste del gasto en sanidad es una cuestión esencial. La introducción del copago, la imposición por ley a las autoridades sanitarias de la imposibilidad de gastar más de lo presupuestado y la reducción de la cartera de servicios sanitarios o la introducción de competencia en el modelo de salud pública contribuirían a frenar la expansión del gasto en sanidad”.

Pero de nuevo, estamos en tiempo de descuento. “Así pues, no cabe el gradualismo. Es imprescindible aplicar una terapia de choque para generar credibilidad y ganar la confianza de los agentes económicos privados y públicos, de dentro y de fuera del país”. ¿Llegaremos a tiempo?
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