www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Reivindicando a la mujer española

miércoles 16 de noviembre de 2011, 21:38h
El ranking no es del todo fiable, aunque sí creíble, por desgracia. Resulta que, al parecer, las dos mujeres españolas más buscadas en internet son Belén Esteban y la duquesa de Alba. Vaya por Dios. Al menos la segunda puede presumir no ya de títulos -que también-, sino de una vida tan intensa como interesante, así como de un bagaje cultural digno de tenerse en cuenta. Lo de Belén Esteban es otro cantar. Que alguien cuyos únicos “méritos” consistan en haber compartido catre con un torero, gritar zafiedades a mansalva y ser el buque insignia de una cadena de televisión tenga tal predicamento implica que algo huele a podrido en esta sociedad. La misma cadena que, por cierto, hizo “famosa” a otra mujer, la madre de “el cuco” -uno de los imputados en el caso de Marta del Castillo-, pagándole para que hablase en prime time.

“Famosas”. El diccionario de la Real Academia Española entiende por “fama” toda “opinión que la gente tiene de la excelencia de alguien en su profesión o arte”. Toma ya. “Excelencia de alguien en su profesión o arte”. Parece una burla; y realmente, lo es. Aquí sí tendría que haber un movimiento de indignados/indignadas que reivindicase el papel protagonista que algunas mujeres españolas merecen. Y son legión.

En el campo de la bioquímica, contamos con una autoridad mundial como es Margarita Salas. Entre sus muchas distinciones, la otrora discípula de Severo Ochoa fue nombrada en 2007 miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, convirtiéndose así en la primera española en formar parte de esta prestigiosa institución. Sólo hay una mujer en todo el mundo que haya logrado coronar los catorce “ocho miles” -las catorce montañas más altas del planeta-: Edurne Pasabán. Y en Europa, la única fémina que atesora tres estrellas Michelín es Carme Ruscalleda, auténtico referente de la cocina actual.

Hay muchas más. En el ámbito de la alta dirección es una mujer quien está al frente de FCC, Esther Koplowitz, que combina sus responsabilidades en la constructora con las de la fundación benéfica que lleva su nombre. Ana Patricia Botín en banca o Mar Raventós -presidenta de Codorniu- destacan igualmente por méritos propios. Hay pocas voces en el panorama operístico que puedan compararse a las de Montserrat Caballé o Ainhoa Arteta. Y una monja española dirigiendo un colegio católico nada menos que en Pakistán, sor Pilar Vila San Juan.

Otras no son tan “famosas”, ni falta que les hace. Pertenecen a una generación que hoy peina canas pero que ayer cuidaba de su casa y familia porque era lo que tocaba. También las de la siguiente, esas que se ha incorporado “casi” plenamente al mercado laboral -el” casi” obedece a las trabas que han de seguir sorteando a diario- pero que siguen siendo el pilar fundamental de su familia. Y ninguna de ellas tiene porqué compartir saco con petardas del tres al cuarto, por más audiencia que tengan. Aunque, según Simone de Beauvoir, “el problema de la mujer ha sido siempre un problema de hombres”. Puede que algo de razón tenga…





Antonio Hualde

Abogado

ANTONIO HUALDE es abogado e investigador de la Fundación Ortega y Gasset

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios