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El Gobierno suspende los subcidios

Argentina se "aprieta el cinturón" para evitar la fuga de capitales

jueves 17 de noviembre de 2011, 09:53h
El gobierno argentino quiere meter en cintura su economía y protegerla de un eventual coletazo de la crisis global, por lo que ha anunciado la puesta en marcha de nuevas medidas para establecer un mayor control fiscal y evitar la fuga de capitales. Una de las medidas impulsadas por el Ejecutivo de Cristina Fernández es el retiro de subsidios por parte del Estado a grandes empresas productoras de combustibles, biocombustibles, gas natural, aceites y agroquímicos, y a los consumos de servicios públicos en sectores residenciales de altos ingresos.
Argentina ha dado nuevas señales de que está dispuesta a una mayor disciplina fiscal con un paso más en el proceso de retirada de los subsidios, con el fin de estar mejor preparada ante la crisis global después de haber puesto en marcha ya un paquete de medidas para frenar la fuga de capitales.

El Gobierno de Cristina Fernández anunció el retiro de subsidios por parte del Estado a grandes empresas productoras de combustibles, biocombustibles, gas natural, aceites y agroquímicos, y a los consumos de servicios públicos en sectores residenciales de altos ingresos.

"En su momento fue necesario que el Estado ayudara a todos. Por suerte, gracias al crecimiento, hay sectores que ya no necesitan subvención", dijo el ministro de Economía, Amado Boudou.

Estas medidas equivalen a un ahorro anual para el Estado de 927,2 millones de dólares, a lo que se suma un ahorro de otros 140 millones de dólares por recortes de subsidios para empresas petroleras, mineras, aseguradoras, bancos y telefónicas, entre otras, anunciados hace dos semanas.

Los fondos que se ahorrarán representan un 6,5 por ciento del total de subsidios calculados para este año en 16.400 millones de dólares. El recorte de los subsidios -cuyo otorgamiento ha sido uno de los rasgos salientes del "modelo" de Néstor Kirchner y su sucesora- era una medida que venían reclamando la oposición y los economistas más ortodoxos frente a un panorama global de crisis donde el ajuste es la receta de moda.

Según el economista Pablo Tigani, de la Fundación Esperanza, tras lograr la reelección por el 54 % de los votos, Fernández optó por "ser levemente pro-mercado", esto es, cuidar los aspectos fiscales, desacelerar la tasa de crecimiento de la expansión monetaria, subir las tasas de interés y devaluar unos centavos el peso.

"El Gobierno se está conduciendo con mucha sensatez. Actúa con pragmatismo y prefiere bajar el gasto público, aún sacrificando algún punto de crecimiento económico", dijo a Efe Tigani, para quien la economía argentina crecerá el próximo año entre un cinco y un seis por ciento frente a una expansión económica que este año será del ocho por ciento.

Tigani no cree que las empresas afectadas por el retiro de los subsidios puedan trasladar sus mayores costos a los precios al consumidor, generando así mayor inflación, uno de los talones de Aquiles de la economía argentina.

"Los precios en general ya están altos, con lo cual no hay más margen para aumentos si quieren mantener el nivel de ventas. Además, la gente afectada por menores subsidios en el nivel residencial va a tender a cuidarse en el consumo", explicó.

En tanto, en el mercado de cambios la situación parece estar más tranquila a dos semanas de las medidas impuestas por el Gobierno para frenar la fuga de capitales, que en octubre ascendió a 3.800 millones de dólares y que suma unos 70.000 millones de dólares en los últimos cuatro años, según datos de consultoras privadas.

El precio del dólar cerró este miércoles estable a 4,29 pesos para la venta en casas de cambio y bancos, mientras que en el mercado informal se cotizó en torno a los 4,78 pesos, por debajo de los valores a los que se disparó luego de que el Gobierno dictaminara que las compras de dólares fueran validadas por el Fisco de acuerdo con el perfil de cada inversor.

La medida generó desconfianza entre clientes bancarios, que en la primera semana de los nuevos controles retiraron de sus cuentas depósitos por 645 millones de dólares, temerosos ante rumores de pesificación de los ahorros en moneda extranjera.

Esa posibilidad ha sido desechada por muchos expertos, que entienden que las reservas por 46.170 millones de dólares del Banco Central le dan suficiente "poder de fuego" para hacer frente a movimientos bruscos en el sistema, donde los depósitos bancarios en dólares suman unos 15.000 millones de dólares.

De hecho, la semana pasada, frente la fuerte retirada de depósitos en dólares, el Banco Central flexibilizó los encajes para los depósitos bancarios en divisa estadounidense para dar mayor disponibilidad de billetes a las entidades, una señal que calmó un poco las aguas en el mercado.

"Aun cuando el estrés financiero dominó la escena durante las últimas semanas despertando preocupación en la opinión pública, la situación de los bancos dista de ser alarmante", dijo este miércoles la consultora Abeceb en un informe.