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Para salir de la crisis

América Latina ¿incluida en los planes post 20-N?

viernes 18 de noviembre de 2011, 09:17h
España celebra este domingo elecciones presidenciales anticipadas, en donde el líder del PP, Mariano Rajoy y su contraparte del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba son los más claros aspirantes a suceder a José Luis Rodríguez Zapatero al frente del Gobierno; unos que abren el interrogante sobre cuál será el futuro próximo de las relaciones entre la “Madre Patria” y América Latina.
Durante su intervención en el XIII Foro Latibex, el consejero director general del Banco Santander, Francisco Luzón, hizo un llamamiento a las empresas españolas a que impulsen una “segunda ola” de inversión en Latinoamérica, a fin de no perder su ventaja competitiva en una de las regiones con mayor proyección de crecimiento para 2012, y en donde potencias fuertes e inmunes a los golpes de la crisis como la China, comienzan a ganar territorio.

Una petición similar hizo el presidente de la Bolsa y Mercados Españoles (BME), Antonio Zoido, abogando por un acercamiento de España a las economías emergentes del otro lado del Atlántico, debido a que ellas pueden ayudar a Europa a superar la crisis.

Dichas sugerencias han de ser tomadas en cuenta por el que gane los comicios presidenciales de este 20 de noviembre, sobre quien pesará la responsabilidad de establecer la agenda que definirá la política exterior española en los próximos cuatro años.

El colapso del sistema financiero internacional que ha hundido en la incertidumbre a la zona Euro, obliga a España a replantearse sus relaciones con América Latina, que hasta el momento se mantiene ilesa del coletazo, y es hoy por hoy “El Dorado” de la economía mundial; aun cuando un informe elaborado por la Fundación Getulio Vargas (FGV), advirtió este miércoles de un declive en las perspectivas de crecimiento de la región.

Tal panorama abre los interrogantes sobre cuál sería la estratégica diplomática a seguir por el próximo presidente de Gobierno; cargo que se disputan los líderes del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy; y el del Partido Socialista Español (PSOE), Alfredo Pérez Rubalcaba.

En este sentido Rajoy ha manifestado que mejorar e incrementar la presencia de España en Latinoamérica será una prioridad dentro de su gestión. Entre tanto que el programa de Rubalcaba se centra más en una agenda de carácter nacional que internacional, en donde el punto iberoamericano prácticamente pasa desapercibido.

Ocho años de decepciones

Cuando en 2010, Trinidad Jiménez fue designada a sustituir a Miguel Ángel Moratinos en el Ministerio de Exteriores y de Cooperación, la comunidad latinoamericana confiaba que la experiencia de la funcionaria al frente de la secretaría de Estado para Iberoamérica,- cargo que ocupó de 2004 al 2009-, supondría un suplo de aire fresco para la relaciones entre España con el subcontinente.

Muchos analistas internacionales vieron con buenos ojos el nombramiento de Jiménez, que generó altas expectativas dentro del entorno diplomático, en especial tras la gestión de Moratinos quien a lo largo de seis años no abordó una agenda latinoamericana diseñada de forma integral y cohesionada. Su gestión se recuerda por hechos puntuales como la mediación en la liberación de 52 presos de conciencia del régimen de Raúl Castro; así como sus encuentros y desencuentros con el Gobierno de Hugo Chávez y algunas visitas a Brasil durante la presidencia de Luiz Inácio Lula da Silva.

La experiencia de Trinidad Jiménez en la geopolítica de América Latina, auguraba un nuevo perfil diplomacia española, sobre todo porque su llegada a Exteriores coincidió con la crisis económica que golpeó tanto a EEUU como a Europa. La misma que ha beneficiado a los países emergentes. Sin embargo contrario a lo que se esperaba, ella mantuvo sin cambios el mapa diplomático trazado por Moratinos.

Contradictoriamente han sido Colombia, Brasil, Argentina, Chile o Panamá, los que han buscado el acercamiento con España, ofreciéndoles al Gobierno, proyectos de inversión y oportunidades de negocio; y no al revés. Esta ausencia del sentido de la oportunidad ha comprometido la competitividad de los intereses españoles dentro de la región, perdiendo terreno e influencia ante el desembarco de una China que no se cansa de cortejar al fortalecido Cono Sur.

El reto que tiene ante sí el Ejecutivo que entrará en funciones a partir de este lunes, será la reconquista de los mercados iberoamericanos, mediante alianzas estratégicas, orientadas al desarrollo económico y no restringidas de forma exclusivas a las relaciones diplomáticas, con la ayuda de una política exterior que inste a la potenciación de sectores financieros, que hasta el momento estaban limitados al comercio interno dentro de España o con países de la UE, a fin de aprovechar ese tren de oportunidades que actualmente supone América Latina y que le ha ofrecido las mejores oportunidades de inversión y el mayor volumen de ingresos a las grande firmas españolas en el extranjero.