La crisis de la deuda soberana se ha agravado en las últimas semanas. Pero en esta ocasión no sólo han sido 'los mercados' los que están detrás del alza de la prima de riesgo. El cambio de actitud del BCE y Alemania ha sido decisivo.
La situación en Europa ha cambiado de manera drástica y la crisis de la deuda soberana ha entrado en una nueva dimensión. Pero, ¿quién ha desencadenado la subida de las primas de riesgo? La clave puede estar en un cambio de actitud del Banco Central Europeo (BCE), que comienza su nueva etapa con
Mario Draghi al frente y que parece determinado a no continuar rescatando la deuda española e italiana.
Si bien es cierto que se han dado intervenciones del BCE, éstas han sido puntuales -y decisivas en el caso español, cuando la prima de riesgo se situó en zona de rescate-. El cambio de actitud del banco central ha sido notorio. La semana pasada, cuando la situación comenzó a hacerse insostenible en Italia, hasta el punto de acabar con el Gobierno de
Berlusconi, el BCE de Mario Draghi cambiaba de rumbo y compraba la mitad de deuda pública, 4.478 millones de euros, frente a los 9.520 millones de euros de la semana precedente, según los datos hechos públicos por el organismo este lunes. Es decir, la institución presidida por Draghi permaneció impasible mientras el Gobierno de su compatriota Berlusconi se desmoronaba para dar paso al Ejecutivo tecnócrata de Mario Monti, que comparte con Draghi el nombre de pila, el apodo -‘Supermario’-, y el haber desempeñado cargos en el banco de inversión estadounidense Goldman Sachs.
Hasta el momento, y desde que los mercados comenzaron a atacar la deuda de España e Italia, había sido el BCE el que, a través de sus compras en los mercados secundarios de bonos soberanos, había mantenido a raya la prima de riesgo de estos dos países. Sin embargo, tras la entrada de Draghi y el intento del referéndum griego que no llegó a celebrarse, el organismo cambió de actitud.
Esta semana, la actuación del BCE continuaba siendo muy moderada. De hecho, un operador de los mercados aseguró este viernes a Dow Jones que la autoridad monetaria estaba comprando “pequeñas cantidades” de deuda soberana.
Pero, ¿quién está detrás de la actitud del BCE en este juego de muñecas ‘matriuskas’ de la crisis de la deuda europea? Angela Merkel perdió este verano y por sorpresa la capacidad de tener todavía más dominio sobre la autoridad monetaria, que todos los expertos coinciden en señalar que está diseñada a imagen y semejanza del antiguo
Bundesbank alemán, al retirarse el representante alemán en el consejo del banco, Axel Weber, de la carrera por suceder a Trichet.

Sin embargo, la actuación del BCE de Draghi y las tesis de Merkel son tan similares que casi se confunden. “Los que creen que el BCE puede resolver como un prestamista de última instancia las debilidades de la eurozona plantean algo que no puede funcionar”, aseguró este jueves la canciller alemana. De hecho, Merkel ha puesto el acento en que esta situación la deben solucionar los Gobiernos de cada país y no la autoridad monetaria. En su intervención en el vigésimo primer Congreso Europeo de Banca en Fráncfort, Draghi ha insistido en la misma dirección este mismo viernes.
José Manuel González Páramo, el representante español en el consejo del banco, está de acuerdo, a tenor de las declaraciones de este mismo viernes: “La crisis de la deuda soberana es responsabilidad de los gobiernos”, ha dicho. Es decir, se acabó lo que se daba: el BCE no va a salir al rescate de las economías con problemas y son los ejecutivos los que tienen que tomar medidas drásticas si quieren obtener financiación.
Los analistas consultados justifican esta dureza de la actitud del BCE. “No puede ser el salvador que todo el mundo espera”, dice a este diario Nicolás López, director de análisis de MG Valores, “su mandato no es ser prestamista de último recurso sino controlar la inflación”. Además, apunta, comprar toda esa deuda es introducir el riesgo en sus balances, y a diferencia de otros bancos centrales, no está respaldado por un Tesoro único detrás y podría quebrar.
Para Soledad Pellón, estratega de Mercados de IG Markets, el problema no está en que el BCE haya dejado de ser tan activo, sino en que la repercusión de sus medidas es menor. “No puede durar siempre la compra de bonos”, afirma. También alude al rumor que corre por los mercados de que el BCE podría buscar otra solución: prestar el dinero al
FMI para que éste haga lo propio a los países con problemas.
Sanear Europa“Los mercados han conseguido hasta ahora lo que han querido: un cambio de cara en Grecia y en Italia, además de elecciones anticipadas en España”, asegura Pellón. Algunos analistas coinciden en señalar que Europa se encuentra en un nuevo estadio en donde se acabaron los rescates y las ayudas, en el que toda la energía se centra en que los gobiernos saneen las cuentas públicas.
Es la opinión del presidente de la Fundación de Estudios Financieros,
Juan Carlos Ureta, que la semana pasada expuso esta tesis en un desayuno informativo de la Asociación de Periodistas de Información Económica. “Cada palo que aguante su vela” es el nuevo leitmotiv en Europa, según aseguró.
Esta fase de saneamiento es, de hecho, la antesala de una tercera de proceso constituyente en Europa, según Ureta, ya que los expertos coinciden en señalar que la política monetaria común no tiene sentido sin una política fiscal en común.
Este cambio de rumbo en la actitud de Europa, y más concretamente de Merkel y el BCE, hacia los países con problemas puede resumirse en la contestación que ha dado Bruselas al presidente Zapatero, que reclamó a la autoridad monetaria que actuara. “Lo más importante es que España se ayude a sí misma”, le ha espetado el portavoz de Asuntos Económicos de la CE al presidente.