Democracia funcionando
Juan José Laborda
x
1718lamartingmailcom/12/12/18
lunes 21 de noviembre de 2011, 07:45h
Esta democracia, que tiene las deficiencias que aquejan a las europeas (al igual que a “las democracias atlánticas”), ha respondido en esta situación preocupante como lo ha hecho siempre: votando y confiando en las instituciones constitucionales.
La alta participación electoral demuestra que el “pueblo español” (el titular de la soberanía según nuestra Ley fundamental) confía en las urnas para encarar las dificultades y resolver los problemas. En eso, España es un país europeo ejemplar. Treinta y seis años exactos de la desaparición del dictador que negó el voto a los españoles, éstos desmienten, vez tras vez, que no sepan gobernarse como pueblo libre, pacífico y plural.
Unas elecciones parlamentarias para elegir un gobierno contienen un relato que expresa los distintos estados de ánimo político. Expresan el pluralismo: quién gana las elecciones, y quiénes las pierden. En esta ocasión, Mariano Rajoy y su partido han obtenido un rotundo éxito. A nadie le ha sorprendido, e incluso, hasta para quienes no le han votado, su mayoría absoluta se ha visto como un alivio. Nadie le podrá obligar a no cumplir con sus promesas electorales. Un pueblo que tanto confía en los votos, ha dispuesto todo de manera que no existan, a partir de ahora, pretextos para no cumplir lo prometido durante la campaña electoral.
Pero el resultado de estas elecciones expresa también un sentimiento unitario, lo que podríamos calificar como “la voluntad de la nación”. Y la mayoría absoluta, al igual que las mayorías absolutas obtenidas por Felipe González, revela que existe una inteligencia común de los españoles. Intuitivamente (aunque de este asunto no se ha debatido durante la campaña electoral), los ciudadanos han buscado quién estaba en mejores condiciones para salvar su “Estado social y democrático de Derecho”. Esa definición constitucional se aplica a nuestro Estado de Bienestar: educación, pensiones, cobertura del desempleo, etcétera. Rajoy se ha referido a esas partidas sociales como derechos. En Estados Unidos, por ejemplo, su discurso sería tomado como un discurso de un dirigente del partido “Demócrata”, propio del ala izquierdista del partido de Obama. Puede que la socialdemocracia se encuentre en Europa con dificultades electorales, pero sus valores y principios se han hecho fuertes en todos los Estados europeos, y con la crisis, ése será el gran debate ideológico que acompañará a la discusión sobre el futuro (dramático) de la Unión Europea.
Los españoles son europeístas. Estas elecciones lo han vuelto a acreditar. La mayoría absoluta del PP, también puede interpretarse como un reflejo común, o “nacional”, para no correr la misma suerte de Grecia e Italia: el pueblo ha decidido un Gobierno, porque no quiere que “los mercados”, la UE, o la Alemania de Ángela Merkel, lo impongan. ¿No es el conocido orgullo de los españoles? Posiblemente lo interpreten así algunos extranjeros hispanistas.
El discurso que hizo Mariano Rajoy indica que lo que ha dicho durante la campaña lo mantiene cuando sabe que será presidente del Gobierno. Entre otras cosas, Rajoy se ha ratificado en su intención de abrir un diálogo con todas las Autonomías regionales, con las demás fuerzas políticas, y ha hecho mención de dos cosas: alejarse del sectarismo, y gobernar para todos. Ya sé que son buenas palabras de un parlamento de circunstancias. Pero él debe saber que su éxito se ha levantado sobre los votos de un pueblo exigente. ¿El PP con Rajoy se orienta hacia la antigua UCD, distanciándose de la igualmente antigua AP?
Alfredo Pérez Rubalcaba ha tenido entereza (y buen hacer democrático) al reconocer el éxito del PP y su propia derrota. Ha recordado el valor que tienen los millones de votos que el PSOE, con todo, ha obtenido. Desde luego, el fracaso del Gobierno de Zapatero es enorme. La crisis económica ha mostrado la debilidad en la que se sostenían sus “políticas sociales”. En cuanto al otro emblema de su gestión, “la España plural”, el malísimo resultado electoral que obtienen los socialistas en Cataluña, Andalucía y Euskadi, tiene que abrir un periodo de intensa revisión crítica. Ha sido significativo que Rubalcaba se haya referido a José Luis Rodríguez Zapatero, tan sólo, como “el secretario general”. Y además, para decir que le había pedido que convocase rápidamente un Congreso Federal.
Congreso Federal que está abierto como nunca. El resultado electoral ha laminado los liderazgos y los poderes de las distintas federaciones regionales socialistas. Examinado con detalle los resultados, por ejemplo, en Cataluña y en el País Vasco, han tenido mejor resultado las candidaturas más “autonomistas”, que aquellas otras encabezadas por candidatos más identificadas con las ideas de “la España plural”. Dada la atomización de grupos y partidos nacionalistas que tendrá esta legislatura, para el PSOE su orientación estratégica en este terreno será crucial. En otras palabras ¿aceptará un consenso autonómico que le pudiera proponer el Gobierno de Rajoy? Los militantes socialistas tendrán que resolver esos dilemas. Ni el actual secretario general, ni los anteriores, deberían tener opiniones privilegiadas.
|
Consejero de Estado-Historiador.
JUAN JOSÉ LABORDA MARTIN es senador constituyente por Burgos y fue presidente del Senado.
|
1718lamartingmailcom/12/12/18
|