Renovación en Marruecos
lunes 28 de noviembre de 2011, 07:38h
La victoria del Partido para la Justicia y el Desarrollo -PJD- en las elecciones generales celebradas este pasado fin de semana en Marruecos no implicará demasiados cambios en el país. Si tomamos como referencia las revueltas que se están produciendo en el mundo árabe, el hecho de que uno de sus países con mayor importancia geoestratégica muestre claros signos de estabilidad resulta tranquilizador. Máxime de cara a España, con quien en partido vencedor ya ha mostrado su interés en mejorar las relaciones diplomáticas.
Sin embargo, y por mucho que se autoproclamen “moderados”, el carácter islamista del PJD provoca una cierta inquietud. En manos de sus dirigentes está el disiparla o, por el contrario, confirmar un giro que resultaría muy negativo. La “Primavera Arabe” apenas sí ha rozado a Marruecos. A diferencia de otros países, allí la monarquía está bien asentada, y la figura de Mohamed VI tiene más respaldos de lo que pudieran tener en otros lugares. Cuenta, además, con el favor de Estados Unidos y con las relaciones amistosas de la casi totalidad de estados islámicos, aspectos éstos nada desdeñables. Y si bien es cierto que el respeto a los derechos humanos y la cuestión del Sahara son, entre otros, cuestiones sumamente mejorables, no puede obviarse que el reino alauí procura avanzar en la dirección correcta. Esperemos que esta línea sensata se confirme en la realidad.