Las reformas que vienen
miércoles 30 de noviembre de 2011, 00:50h
Las valoraciones positivas efectuadas por el vicepresidente de la Comisión Europea y comisario de Industria, Antonio Tajani, acerca de los planes inmediatos de Mariano Rajoy en materia económica son una buena noticia. De suyo, no devolverán automáticamente la confianza de los inversores pero, al menos, suponen un voto de confianza a lo que está por venir. Conviene recordar que Rajoy aún no es presidente y que, con buen tino, ha anunciado que esperará a conocer cuál es el estado de las cuentas públicas para actuar en consecuencia. Hasta entonces, el candidato debe contar con la mayor colaboración por parte de la administración saliente, que ha de felicitar su labor en lugar de torpedearla.
Por eso, parecen fuera de tono y lugar las críticas formuladas por la secretaria de Estado de Empleo en funciones, Maravillas Rojo, quien ayer alertaba del recorte de derechos que presuntamente llevará a cabo el PP en su próxima reforma laboral. Una reforma laboral, por lo demás, urgente e inevitable. Los costes sociales son exorbitantes, contratar es caro y difícil y, sobre todo, hay casi cinco millones de parados. Si esas han sido las recetas socialistas en materia de empleo, más vale ir pensando en otras que den un giro copernicano a la actual situación. En este sentido, bien haría la señora Rojo en contar los votos que han respaldado el programa electoral del PP a este respecto -contra el que ayer volvía a cargar- y contrastarlo con los obtenidos por el PSOE. No son sólo las instituciones europeas, Banco de España, OCDE y demás organismos oficiales; son los propios ciudadanos los que reclaman un nuevo marco social. El anterior –conviene recordarlo- que procede directamente de los sindicatos verticales franquistas, inspirados en la Carta di Lavoro mussoliniana, ha resultado muy disfuncional en un contexto de economía libre, toda vez que, en las crisis, ajusta por vía laboral.