Una llamada a la sociedad española: el Círculo Cívico de Opinión
Javier Rupérez
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jruperezelimparciales/9/1/9/21
jueves 01 de diciembre de 2011, 21:28h
Ha sido esta misma semana cuando el profesor y académico José Luis García Delgado presentaba públicamente el Circulo Cívico de Opinión, definido como “foro de la sociedad civil, abierto, plural e independiente” que nace con la finalidad de “discutir los principales problemas y dilemas de la sociedad española” trasladando debates, conclusiones y sugerencias a la opinión pública.
No es el Círculo la primera manifestación de la nueva vitalidad de la sociedad civil española y seguramente no será la última pero su alcance, su composición y la estructura de apoyo con que cuenta hacen de él una institución suficientemente atractiva como para prestar atención a sus deliberaciones y propuestas. Lo integran como socios fundadores un variado plantel de profesionales y expertos suficientemente acreditados en sus campos respectivos e ideológicamente situados en planos diversos de nuestra realidad y unidos en su preocupación por la cosa pública. El Círculo ciertamente no es ni pretende ser un partido politico y su intención no es ni podría ser la de sustituir su papel en la vida colectiva. Su querencia se dirige a los ciudadanos, sus derechos y sus deberes, su imprescindible participación en la cosa pública, la necesidad de su presencia en todo momento pero más precisamente en los de incertidumbre y tribulación que actualmente vivimos. El Circulo se debe, y no tienen sus fundadores empacho en reconocerlo, al antiguo y renovado impulso regeneracionista que tanto ha significado en momentos críticos de nuestra historia para despertar la conciencia cívica y ponerla al frente de los esfuerzos para sacar a España de marasmos varios. Entre otros, y no es el menor ni el menos grave, el por demás delicado en el que actualmente nos encontramos.
Como carta de presentación del Círculo el profesor García Delgado daba a conocer el primer texto surgido de las deliberaciones de sus integrantes, un documento conciso y contundente titulado “España ante una encrucijada crítica: empleo, responsabilidad y austeridad”. En él se recuerdan los aspectos positivos y negativos de nuestra vivencia reciente desgraciadamente culminados en una “crisis política e institucional…a la que se suma una crisis económica sin precedentes”. El Círculo estima que “hay salida”, confiando sobre todo en la calidad de los españoles, en la fortaleza de muchas de sus empresas, en el vigor de la sociedad civil, pero todos ellos necesitados de “cuerpo, impulso, esperanza y norte”. En esa perspectiva enumera un conjunto claro y preciso de prioridades: “decir la verdad” (“lo primero que debe hacer el nuevo gobierno salido de las urnas); “crear empleo: objetivo prioritario” (“cualquier otro objetivo politico debe supeditarse a ese”); “el ajuste es inevitable”(“esencial acabar con el despilfarro…ajustar los gastos a la renta disponible…no hay alternativa”); “austeridad, responsabilidad” (“hora de establecer austeridad en el gasto publico a todos sus niveles…también en el ámbito privado”); “repensar los límites del estado del bienestar” (“su sostenibilidad y sus límites deben discutirse con serenidad”); “equitativa distribución de cargas” (“un reparto equitativo de los sacrificios”); “tarea de todos” (“nadie puede mirar para otro lado”).
Para el futuro inmediato de sus trabajos el Círculo ya ha anunciado la presentación de varios documentos, entre otros temas dedicados a las medidas para promover el empleo juvenil, a las claves para la recuperación de la calidad de la “marca” España en el exterior, a la estabilidad regulatoria, a la legitimación social del empresario, a la política exterior de España y a la reorganización de las administraciones públicas. En definitiva un sugerente programa de pensamiento y de acción en un momento de incertidumbre. Es evidente que los componentes presentes y futuros del Círculo darían sus esfuerzos por justificados si pudieran haber contribuido en alguna medida a la urgente reconstrucción nacional española cuyas necesidades instrumentales se pueden reducir a dos: una adecuada gobernanza, una vigorosa sociedad civil. Solo cabe desear que el éxito dote a sus trabajos de audiencia, seguimiento y realización. Con ello todos, y la patria en primer lugar, saldríamos ganando.
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Embajador de España
JAVIER RUPÉREZ es académico correspondiente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas
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