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Por fin se cumple la ley en Madrid

martes 06 de diciembre de 2011, 01:05h
Ayer por la mañana, la Policía desalojaba a los “okupas” e “indignados” que habían hecho suyos el Hotel Madrid y el Teatro Albéniz, en el que incluso habían llegado a provocar un incendio. Se pone así fin a un deplorable episodio que ha durado casi dos meses y que refleja bien a las claras la dejación de funciones del Ejecutivo saliente. Dicho episodio, lejos de ser aislado, forma parte de una larga lista en la que hay locales públicos y particulares “okupados” impunemente, viviendas cuyos inquilinos se niegan a ser desalojados pese a tener de por medio una resolución judicial que así lo exige, y el recuerdo de las invasiones de lugares públicos llevadas a cabo por los “indignados”.

Siendo grave que alguien violente el derecho a la propiedad privada que tutela el artículo 33 de la Constitución, lo es más aún que quien tiene que velar por la salvaguarda de ese mismo derecho no lo haga. Tampoco es cuestión de personalizarlo en la Delegada del Gobierno en Madrid, pues ella sólo cumple órdenes. El principio de todo hay que buscarlo en los días previos a las pasadas elecciones del 15 de mayo. Entonces, grupos de personas sin autorización alguna se concentraron en diversas plazas públicas a lo largo y ancho de la geografía española, sin que Interior hiciese nada al respecto. Junta Electoral Central, Tribunal Supremo y Tribunal Constitucional prohibieron esas concentraciones; prohibición que ignoró el anterior ministro del ramo, Alfredo Pérez Rubalcaba.

El actual Gobierno en funciones nunca ha importunado a quienes no hacen sino violar la legalidad vigente. Semejante actitud menoscaba de forma considerable la seguridad jurídica imprescindible para que un estado de derecho funcione como tal. Y, en este sentido, tiene toda la razón la Presidenta de la Comunidad: los Okupas, con Ka, -y el gobierno que los tolera- son demoledores para salir de la crisis, en la medida que espantan a cualquier inversión. Las inversiones –y los puestos de trabajo que generan- desaparecen sin seguridad jurídica Por fortuna, ayer se cumplió la ley en Madrid. Con un retraso injustificable.
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