El reelegido presidente del Senado, el socialista
Javier Rojo, ha señalado en más de una ocasión que la reforma de la Cámara Alta es "una obligación que tienen todas las fuerzas políticas con la sociedad española y no un capricho de los partidos".
Ya en su discurso de investidura, anunció que la prioridad en esta IX Legislatura pasa por impulsar la reforma del que fuese el órgano de representación de los Próceres del Reino, para hacerla "más coherente con la realidad autonómica" de España, "en sus funciones, en su composición y en la relevancia de su papel institucional". Esto se traduce en una clara forma de apostar. Rojo ha hecho una apuesta dialéctica por el debate sobre el Estado de las Autonomías.
Sin embargo, legislatura tras legislatura, el importante asunto no deja de ser una quimera. Y eso a pesar de que todos los grupos políticos coinciden en su necesidad porque, en su composición y funcionamiento, es una réplica del Congreso y no una verdadera Cámara de las autonomías.
Hoy, varias voces señalan que la complejidad de la reforma no debe ser el principal obstáculo para que ésta se lleve a cabo. Reformas también complejas como la de los Estatutos de Autonomías, que han ido por delante de la ésta institución parlamentaria.
Javier Rojo quiere que se refuerce "la posición y la relevancia" del SenadoAhora, en la novena andadura de la democracia española, su presidente, Javier Rojo, ha subrayado la necesidad de reforzar "la posición y la relevancia" del Senado.
Rojo insiste en que
"vienen tiempos interesantes y que el tema territorial es de primer nivel". "Tenemos que ser capaces de que esta institución que dé soluciones y respuestas a las Comunidades y a los ciudadanos. La cercanía hace los afectos y un lugar en el que estén las CCAA hará que el clima, que es positivo, tenga una continuidad en el día a día", asevera el socialista.
El presidente ha afirmado que tiene pensado plantearle algunas propuestas referidas a este aspecto al próximo Jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, tras la investidura.
Según Rojo, el Senado puede convertirse en un "bálsamo" para los enfrentamientos entre Comunidades y para las políticas que requieren una puesta en común. Asimismo, el presidente de la Cámara parlamentaria con más tradición ha destacado que "la España autonómica no es una liga de fútbol. Es justo lo contrario,
ser capaz de que una hinchada aplauda a la otra y que se entienda que conviene al interés común de España. Hablar como españoles es no hacer diferencias de dónde vivimos los españoles".

Reformas aparte, otras novedades afectarán a la Cámara Alta en la presente legislatura. De hecho, está prevista la ampliación de su sede ubicada en la plaza de la Marina Española, a partir del próximo verano. El nuevo edificio, el antiguo Convento de las Reparadoras, que albergó en el siglo XVIII el Consejo Supremo de la Inquisición, fue adquirido el año pasado por 36 millones de euros.
La opinión del experto para EL IMPARCIALJuan José Solozábal, Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Autónoma de Madrid, ha declarado en exclusiva para EL IMPARCIAL que
"el escaso peso político del Senado se debe a que es un Cámara que tiene mucho menos poder que el Congreso, tanto en la elaboración de las leyes como en el control del Gobierno, de manera que nuestro bicameralismo es imperfecto”.Solozábal cree que para ambos partidos, esta reforma tiene una parte menos favorable. "Para el Partido Popular porque está más representado en el Senado que en el Congreso, por lo que dudo que esté dispuesto llevar a cabo una reforma que le perjudique y le pueda hacer perder peso político", explica.
Y lo mismo ocurre con el Partido Socialista "que se puede presuponer que no estará dispuesto a que con la reforma del Senado, éste se convierta en una Cámara que se oponga verdaderamente al Congreso". "El mayor obstáculo, a mi juicio, es introducir un cálculo objetivo, meramente racional, de tal forma, que los principales partidos, Gobierno y Oposición, acepten las ventajas e inconvenientes que puedan obtener de esta reforma. Por otro lado, tampoco está muy clara cuál es la variable al Senado actual que se aprobaría", destaca el catedrático.
Los senadores opinanDesde las filas socialistas,
Ruth Porta, senadora por la Comunidad Autónoma de Madrid, ha afirmado a EL IMPARCIAL que "la reforma del Senado es la gran asignatura pendiente". Porta recalca cómo "todos los partidos coinciden en la necesidad de ajustar la Cámara a la realidad autonómica de la España actual que explicita la Constitución".
Además, la senadora subraya que "por el PSOE no van a quedar esfuerzos por que se alcance el consenso político necesario para llevar ésta a cabo".
Sin embargo, Porta destaca que "en la pasada legislatura el clima de diálogo no era el más favorable, por lo que esperamos que en ésta que comienza éste cambie y podamos avanzar en este asunto". Además, la senadora cree que "es prioritario para el Partido Socialista priorizar en la democracia española. En la medida en que el Senado es una institución básica del Estado, la reforma de éste es de suma importancia".
En esta legislatura, el Partido Socialista repite las propuestas hechas en 2004. Éstas se basan en la elección de los senadores coincidiendo con el calendario electoral de las Comunidades Autónomas, aumentando el número de los mismos elegidos por los parlamentarios de las Comunidades y atribuyendo a los presidentes de las autonomías en la Cámara Alta los mismos derechos que los ministros del Gobierno. Todo ello sin alterar los poderes del Congreso.
Por otra parte, el senador del PP por Madrid,
Juan Van Halen, cree que el Senado debería ser una cámara con mayor representación autonómica en la que hubiese mayor número de senadores elegidos por las autonomías y menos por provincias.
Además, Van Halen señala que lo más complicado de la reforma es afrontarla, ya que cuando el debate sobre ésta comienza los partidos políticos no se ponen de acuerdo sobres diversos aspectos.A su juicio, el senador recalca que se debería replantear el sistema de representación en la Cámara Alta y el papel del Senado en la vida legislativa española.
El popular entiende que es necesario un consenso para llevar a cabo esta modificación, aunque cree que con el Gobierno de Zapatero es difícil ponerse de acuerdo porque actúa por intereses esporádicos o sometidos a las voluntades nacionalistas.