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La “embestidura” de Rajoy

José Antonio Ruiz
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jantonruytelefonicanet/9/9/20
viernes 09 de diciembre de 2011, 21:18h
Consecuente con el riesgo asumido por descontado de ser tachado de superficial, confieso sin un atisbo de arrepentimiento que he estado más pendiente del lanzamiento mundial de la 39ª edición del calendario Pirelli, que del trigésimo tercer besamanos de la Constitución; de la orgía inenarrable de placer onanista de la derecha europea encamada en Marsella; y del cabreo mandrileño del Premier británico escenificado en Bruselas a cuenta de la reforma del Tratado que debiera alumbrar una “nueva” Europa de los EE.UU. (Anson dixit), que como el “neo”-liberalismo no deja de ser otra capullada campestre que se ha sacado de la chistera el periodismo rupestre, más preocupado por la anécdota que por la categoría, por el eslogan que por el análisis fundamentado de la esencia de unos hechos que trascienden la frivolité de un titular de chichinabo. Así nos va.

Puestos a elegir entre Kate Moss o Lara Stone y Carmina Chacón, Merkel, Sarkozy, Barroso o Van Rompuy…, qué quieren que les diga: que no hay color. Y por lo que a Bono respecta, cada día que pasa me resulta más empalagoso su obsesivo empeño por ejercer de cura párroco sin serlo, aunque El Mundo de Pedro J. se esmere en reproducir sus sermones como si se tratase de la reencarnación albaceteña del mismísimo Winston Churchill, cuya elegante narrativa, merecedora del Nobel de Literatura, y su brillante oratoria, que ya hubiera querido para sí Felipe (¡Ay Felipe de mi vida y de mi corazón!), distan mucho de la estética retro-cursi de coros y danzas de Pepe mon amour.

Claro que si de don José dependiera, doy por hecho que en el pabellón de caza de la Zarzuela (aprovechando el hueco dejado por el yernísimo en el tarjetón navideño de una Royal Family menguante como la luna gibosa), se reponía en el Especial Nochevieja de La 1 la Canción del Olvido, pues no sé yo qué va a ser de un “prota” con tan estratosférico concepto de sí mismo cuando dentro de cuatro telediarios Su Ilustrísima pase a la reserva activa y, como el desventurado coronel de García Márquez, no tenga quien le escriba.

Más allá del circo del Congreso (que sólo en días tan señalados está tan frecuentado como Bora-Bora, la coctelería más famosa de Madrid), y del anónimo receptor del adjetivo “borde” salido de los labios Bloody Mary de Dolores de Cospedal, mucho más le preocupa a este cronista el uso que va a hacer Mariano de su poder cuasi absoluto, aunque lo tenga por persona suficientemente sensata como para huir de los experimentos del Hormiguero y no caer en la tentación de emular ni a Luis XIV de Francia (el menda con peluca a tirabuzones que dijo aquello de L’état, c’est moi, Le Roi Soleil), ni a Fernando VII el Deseado.

Tendría narices que después de lo que estamos pasando y de lo que aún nos queda por pasar, tuviéramos que acabar dando la razón a Thomas Hobbes cuando dejó escrito en su Leviathan que «las naciones prosperan bajo una Monarquía, no porque tengan un príncipe, sino porque le obedecen». Adhesiones inquebrantables, ni al Atlético de Madrid, y menos aún después de la última cagada copera, en Albacete tenía que ser.
Para evitar que cometa el mismo error que el presidente saliente cuando el muy iluso creyó que de verdad le bastarían tres tardes para asimilar el ABC de la Economía, en lugar de ponerle en un compromiso preguntándole qué hay de lo mío como candidato a la presidencia de RTVE, me permito aconsejar al entrante que lea en tres tardes el último libro escrito a cuatro manos entre Carlos Rodríguez Braun y Juan Ramón Rallo: El liberalismo no es pecado.

Como el lúcido profesor bonaerense, también el abajo firmante se declara anarquista pero dentro de un orden; y piensa que ya nos daríamos con un canto rodado del Manzanares en las fundas chaconianas de los dientes si Mariano, lejos de intentar el doble salto mortal sin red, se marcara el reto de no joderla aún más de lo jodido que nos lo ha dejado Zapatero, pues día que pasa día que me pregunto cómo podía aspirar España a ser tenido por un país fiable teniendo como ha tenido un presidente tan poco fiable, incompetente y trolero.

Del discurso de investidura, si no es mucho pedir, se espera que Rajoy deje de hablarnos de perfil, como si fuera un flamenco cojo de Doñana, para hacerlo de frente, pues digo yo que tiempo ha tenido (treinta años desde que fuera elegido diputado autonómico en las gallegas) para pergeñar un programa de gobierno caso de que llegara algún día a presidente, tal cual ha sido el caso. Así que báilala.

A Mariano es exigible que nos diga sin regates cómo se propone embridar el déficit público y a cuenta de qué nueva subida de impuestos; que nos aclare cómo va a acometer la reforma laboral empezando por retirarle las subvenciones a los sindicatos, a la patronal, a los partidos políticos y a los medios de comunicación afectos al régimen; y cómo y de qué manera va a reestructurar de una puñetera vez el sistema financiero, a fin de evitarnos el susto que supone encontrarnos, a diario, debajo de la alfombra del vestíbulo del Banco de España, un muerto en estado de descomposición dentro de su respectiva caja.

Del nuevo Ejecutivo se espera que no confunda la urgencia económica con la institucional, es decir, que no cometa la torpeza de creer que el desaguisado de la Bernarda tiene fácil enmienda vía encomienda del zurcido a cuatro economistas por lumbreras que estos sean. Sin un marco institucional garante de los derechos individuales y de las libertades fundamentales, y sin una justicia anti torticera, todo el entramado de andamios apuntalados desde el petardazo de la burbuja del ladrillo se nos puede venir abajo en el momento menos pensado, pongamos por caso con un polvorón de la Estepa atravesado en el camino de la respiración. Lo peor, aun siendo grave, no es la crisis económica, sino la crisis democrática; lo más peliagudo no es el inaplazable “redimensionamiento” del Estado, sino la reconstrucción misma de un Estado descompuesto por culpa de las ocurrencias del leonés y el sentido histórico de la oportunidad del nacional-independentismo chantajista.

Por lo demás, de Rajoy es de esperar que tenga cuando menos tanta capacidad de encajar las críticas como su predecesor, andando como anda falto el predio ibérico de gente normal y sobrado de energúmenos que dan el cante, como la tal Bebe, que se ha retratado en la presentación de su último disco con un exabrupto a los periodistas que se atrevieron a cuestionar la calidad de «Un pokito de rock’n’roll»: «¡Que os follen bien a todos!». ¡Bonita manera de ir por ahí haciendo amigos!

En el fondo y en la estética friki, todos los perroflautas se parecen: sin ánimo de ofender a nadie, parecen salidos de la misma peluquería clandestina de Durango, como los Nefertiti de la Red Independentistak, los mismos que han aprovechado la efemérides constitucional para tunear con su lema un toro de Osborne de Tudela.

Igual me da que me da lo mismo el caso de las juventudes de ERC, que también se han echado a la calle con el cencerro al pescuezo para berrear toda clase de improperios contra la Constitución, preocupados porque en su articulado se «faculta a las Fuerzas Armadas para atacar a Cataluña en el caso de que decidiera independizarse».

Si pasa lo que pasa con absoluta impunidad, es porque hoy la camada política está llena de actores secundarios, como el Real Madrid de Mourinho que le endosó cero a tres al Ajax, que dista mucho de ser aquel equipo de ensueño de los Guerreros de Ámsterdam que, capitaneado por el genio de Johan Cruyff, ganó la Copa de Europa en tres años consecutivos al principio de la década prodigiosa de los setenta, lo cual me induce a pensar, en contra de mi voluntad, que cualquier tiempo pasado fue mejor.

Querido Mariano: dando por hecho que tienes cabeza y que el valor se te supone, ahora sin más tardanza échale huevos. Ya sé que de un día para otro no se puede pasar del eclipse de la luna roja al amanecer de Jerusalén de Isaías; pero por lo que más quieras, tómate un poco de interés. ¡Ah! Y cuando salgas a la terraza de Génova a fumarte un puro, haz el favor de cerrar la puerta que hay corriente y tengo un resfriado de mil pares de cojones que no se me cura. Mira que si también va a tener la culpa Zapatero…

José Antonio Ruiz

Periodista

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