EE UU y Reino Unido la apoyan
El rearme de Mohamed VI coincide con el “desarme” español
miércoles 09 de abril de 2008, 00:46h
La prensa independiente marroquí se ha hecho eco del anuncio y avanza las premisas de lo que califica como una nueva relación de fuerzas en el Estrecho de Gibraltar. Además de seguir siendo el paso obligado a aguas oceánicas para la flota rusa, el Estrecho es un área vital para la OTAN ya que es la ruta para miles de buques cargueros, superpetroleros y metaneros que cruzan anualmente el angosto paso franqueado por España y Marruecos con objeto de abastecen el sur del continente europeo o enlazan los países de la cuenca mediterránea con América. Es, asimismo, lugar de tránsito de norte a sur, de gasoductos y cables submarinos para el transporte de energía eléctrica y de comunicaciones.
La Sexta Flota utilizará la nueva base
El semanario marroquí en lengua árabe, “El Ayam”, asegura que la Sexta Flota norteamericana utilizará la base naval marroquí cuando esté operativa. Afirmación aceptada, a su vez, por el periódico argelino «Le Jeune Indépendant», que habla de una «tenaza estratégica» de Estados Unidos a la entrada del Estrecho, ya que Kasar Seguir se encuentra justo en el meridiano de la base hispano-norteamericana de Rota, en el golfo de Cádiz.
En los medios diplomáticos acreditados en la capital marroquí se tiene la convicción de que el régimen de Mohamed VI ha recibido un visto bueno explícito tanto de Washington como de Londres, y un apoyo discreto de París para lanzar su proyecto. «En el Estrecho de Gibraltar no se puede alterar el equilibrio estratégico sin el permiso de las grandes potencias que lo controlan, EEUU y el Reino Unido», afirman fuentes diplomáticas. La entrada de Marruecos como «uno de los guardianes del Estrecho», sólo es factible con ambos apoyos.
Desarme español
Lo llamativo, sin embargo, de la nueva situación geoestratégica creada por la decisión marroquí es el silencio español y, más aún, el «desarme» actualmente en curso en el despliegue militar de España en la zona del Estrecho, incluidas las guarniciones de Ceuta y Melilla. El «rearme» de Marruecos, coincide con un «desarme» español, no explicado aún de forma convincente por el Gobierno de Madrid, como EL IMPARCIAL ha puesto de manifiesto.
La actitud de Francia es como mínimo interesada. No sólo porque el buque de guerra más importante con que contará la futura base marroquí es una fragata lanzamisiles de la Clase Framm, que ha costado al erario público del reino alauí 470 millones de euros, frente a los 122 millones de euros que costará la construcción de la base, sino porque por vez primera Francia tendrá la posibilidad de poner un pie en el Estrecho. Este fue un objetivo estratégico de París durante todo el siglo XX, que no pudo conseguir debido a la férrea oposición del Reino Unido, que, sucesivamente apoyó a la rebelión rifeña en contra del Protectorado francés en Marruecos, y a España en la instauración de su propio Protectorado en el norte de Marruecos.
Londres hizo todo lo posible para que París no dispusiera de un puerto militar de atraque en aguas del Estrecho, del golfo de Cádiz y del mar de Alborán. El «pie» francés más cercano fue la base naval de Mers el Kebir, en el oeste argelino, que Francia perdió poco después de la independencia de Argelia en 1962.
Ceuta, Melilla y el Sahara
Precisamente, la prensa argelina ha seguido con detenimiento el anuncio de la construcción de la base naval marroquí. El períodico “Le Jeune Indépendant” vincula el puerto de Kasar Seguir con la «inevitable descolonización de Ceuta y Melilla, que tarde o temprano deberán volver a su legítimo dueño, lo mismo que el Sahara Occidental al suyo», y con el proyecto francés de Unión del Mediterráneo lanzado por el presidente Nicolas Sarkozy.
Argelia, que posee una marina de guerra más consistente que la marroquí, viene realizando en los últimos años ejercicios navales en el Mediterráneo occidental, tanto con la OTAN como con la Sexta Flota norteamericana. España tenía interés en asociar a Argelia al redespliegue estratégico en la zona del Estrecho, no sólo por ser un país cercano, sino porque se trata del principal suministrador de gas a España y, junto a Rusia, también a Europa. Sin embargo, la automarginación impuesta por Rodríguez Zapatero como consecuencia de la “hoja de ruta” pactada con Mohamed VI para negociar el futuro de Ceuta y Melilla a través de una fórmula de cosoberanía, priva a España de esta “baza estratégica irremplazable”, a juicio de fuentes diplomáticas Europas acreditadas en Rabat.