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La OEA ante el reto de reformarse

viernes 16 de diciembre de 2011, 02:39h
El Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), aprobó un informe en donde se le recomendaba poner en marcha ciertos y necesarios cambios estructurales dentro de la entidad interamericana a fin de reforzar la Carta Democrática. Digamos que el bloque hemisférico busca finalmente adaptarse a los nuevo tiempos y gobiernos que experimentan las naciones latinoamericanas, frente a la configuración de nuevos bloques regionales que comienzan a tomar impulso dentro del subcontinente.

Entre las modificaciones a considerar están las de aprobar una serie de medidas que permitan al Secretario General, en este caso, José Miguel Insulza, a actuar de “oficio” en determinadas situaciones de conflicto, léase, sin el consentimiento o autorización previa del gobierno afectado por una situación de crisis, como lo fue el golpe de Estado en Honduras de 2009; o crear una especie de Relator Especial, Ombudsman o Alto Comisionado con "tareas políticas y diplomáticas preventivas", ante hechos que puedan amenazar el orden democrático de uno de los estados miembros, entre otras.

Ya era hora que la OEA despertara de su letargo y se percatara de que en la última década, América Latina ha sido protagonista de grandes cambios que han modificado la estructura geopolítica del hemisferio. La región se ha visto crecida y con mayor autoridad para hacer escuchar su voz y tener mayor personalidad y presencia en asuntos internacionales, para bien o para mal.

Dudamos que estos vientos de cambio que soplan en el hemiciclo de la OEA sea en respuesta a la emergente Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), fuertemente apadrinada por el presidente Hugo Chávez y que, contra todo pronóstico, ha recibido la aceptación de sus vecinos regionales, pese a que está en un “veremos” tras la aparatosa, por no decir, vergonzosa reunión que resultó ser la cumbre constitutiva de este nuevo bloque, en donde abundó más la politiquería y los fuegos artificiales que las ideas.

Confiamos que la OEA, entidad todavía muy querida y respetada por muchos países americanos, vuelva a tomar el cauce con estas propuestas, a fin de recomponer parte de la credibilidad perdida como consecuencia del abuso de la pasividad y las formas diplomáticas, en especial por EEUU, que ha de aprovechar este organismo para volver a conectar con un vecindario del que cada vez se ve más aislado.
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