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crónica política

"Medidas duras para un futuro mejor"

lunes 19 de diciembre de 2011, 23:50h
Debate de investidura para votar al nuevo candidato a la presidencia del Gobierno, Mariano Rajoy. Durante su primera intervención ha querido recordar a las víctimas del terrorismo, para asegurar acto seguido que dedicará "toda la capacidad" de su Ejecutivo "a detener la sangría del paro" y estimular el crecimiento. Además, ha anunciado algunas de las medidas que su Gobierno tomará para luchar contra la crisis y en concreto con el déficit público. Y una primera medida de alcance será reducir en 16.500 millones de euros los gastos de las administraciones públicas.
Estaba más que anunciado. Mariano Rajoy ha puesto los puntos sobre las íes en su intervención durante la sesión de su investidura como próximo presidente del Gobierno en el Congreso de los Diputados. Se han acabado las bromas y la crítica situación del país necesita medidas drásticas y un esfuerzo colectivo, ha dicho, que permitirán a los españoles dentro de un tiempo volver la vista atrás y no recordar los durísimos tiempos vividos por la crisis económica y que han dejado cinco millones de parados. Lucha a muerte contra el déficit público, ha anunciado quien será nuevo jefe del Ejecutivo el próximo miércoles. Y una primera medida de gran alcance. Reducir en 16.500 millones de euros los gastos de las administraciones públicas, con una sola premisa: las pensiones no sólo no se congelan o reducen, sino que será el único capítulo donde se mantendrá el esfuerzo inversor para volver a aumentarlas a partir del próximo año, dejando atrás la congelación que decidió José Luis Rodríguez Zapatero.

Intervención al estilo “churchilliano” de Mariano Rajoy, según analistas políticos consultados por este diario. España necesita medidas drásticas, “que supondrán esfuerzo y sacrificios”, para recuperarse de la crítica situación en la que se encuentra. Y tiene que contar con todos los sectores políticos y sociales para reducir la “descomunal tasa de desempleo, la mayor de la UE, y que supone un trauma tanto para el país como para cientos de miles de familias agobiadas para poder llegar a fin de mes”. Mensajes, según los mismos medios, que “advierten de la dureza de las medidas a tomar, pero que tendrán una recompensa en el futuro, cuando España se recupere de la crisis, vuelva a crear empleo y recupere su papel y posición en Europa”.

Las principales medidas anunciadas por el próximo presidente del Gobierno se centran en reducir el déficit público, que todos los gastos públicos estén más que justificados para “no pagar un euro de más”, la reducción de la Administración y la actualización de las pensiones a partir del próximo 1 de enero. Primera y fundamental cuestión: reducir en 16.500 millones de euros el gasto público para cumplir el objetivo de déficit. Ninguna partida presupuestaria estará exenta de una posible reducción, excepto la referida a las pensiones, que verá aumentada su asignación para que a partir del primer día de 2012 las pensiones congeladas por el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Socialista se revaloricen. “Rajoy ha hecho una gran apuesta personal –señalan los analistas consultados por “El Imparcial”- al tomar esta decisión: los ciudadanos no pagan los errores de la gestión de un Ejecutivo; quien tiene que pagarlos primero es la Administración, con recortes en su estructura y en gastos superfluos”.

Más medidas anunciadas por el próximo presidente del Gobierno a partir del miércoles en su discurso de investidura pronunciado en el Congreso de los Diputados durante setenta y cinco minutos: el 30 de diciembre, en su segundo Consejo de Ministros se aprobará la prórroga de los Presupuestos Generales del Estado a través de un Real Decreto Ley, que incluirá, sin embargo, la citada actualización de las pensiones a partir del 1 de enero, y también la premisa básica de reducir en 16.500 millones el déficit público.

Otras medidas tendentes a reducir el volumen de la Administración Pública. Supresión o restructuración de Organismos Autónomos, agencias y otras entidades públicas y dejar en cero la contratación de nuevo personal para este sector, excepto los que se refieran a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y servicios públicos básicos. En este punto, según los medios consultados, Rajoy ha dado un giro de timón absoluto: “El Estado no puede ser principal empleador de nuestro país y menos cuando los fondos públicos están exagüenses, una decisión completamente contraria a las tomadas por el Ejecutivo de Zapatero”. En cambio, el próximo presidente del Gobierno ha apostado, como ha anunciado por activa y por pasiva, por impulsar las ayudas a los emprendedores y las pequeñas y medianas empresas, “entidades básicas para la creación de empleo”.

Otra medida importante. Eliminar los puentes laborales. Todas las fiestas, excepto las grandes tradiciones sociales, se celebrarán en lunes, para evitar lo que ya se denominan “acueductos laborales” y que pueden acarrear que un trabajador no tenga que acudir a supuesto durante cuatro o más días en una sola semana.

Apuesta importante por la educación y en la que el líder del PP quiere contar con todos para solucionar uno de los grandes problemas estructurales de nuestro país. Para el próximo jefe del Ejecutivo, es necesario de una vez por todas, encontrar un marco educativo común, alejado de la política, y que logre de una vez por todas mejorar la calidad de nuestra enseñanza y que los jóvenes estén mejor preparados y capacitados para enfrentarse a los futuros retos. Para ello, promoverá un bachillerato de tres años, el bilingüismo español-inglés en todo el sistema educativo y poner en marcha una Estrategia Nacional de Calidad de la Educación.

Líneas básicas que, evidentemente, tendrán que concretarse en el futuro con los desarrollos legales correspondientes, y que, sin embargo, no han convencido al PSOE ni a los nacionalistas. Estos últimos han expresado su preocupación por “el tono centralista”, a su juicio, de las propuestas de Mariano Rajoy. No parece que el candidato a la Presidencia obtenga algún sí de los demás partidos en la votación de mañana, aunque con la más que sobrada mayoría absoluta conseguida el 20-N tampoco parece que en el fondo importe mucho, según fuentes del PP.

Y Rubalcaba, ¿qué ha dicho y hecho? En principio, lo esperado. Con un tono conciliador y lejos del enfrentamiento, el en estos momentos jefe de la oposición ha preferido presentar una batería de propuestas al nuevo presidente del Gobierno para debatirlas en un futuro. No obstante, sí ha insistido y ha pedido aclaraciones a Mariano Rajoy en el sentido de que especificara si sus intenciones pasan por la subida del IVA, modificar la edad de jubilación o el futuro de las pensiones. Sobre esta última cuestión, el candidato a la investidura ha insistido en su intención de revalorizarlas a partir del primer día de 2012 y le ha respondido con rotundidad que su intención “es no subir los impuestos”, porque “no es lo más razonable ante las dificultades que pasan las empresas y los ciudadanos”. Tampoco se ha mostrado favorable a modificar la edad de jubilación porque “una de las obligaciones que tengo como gobernante responsable es asumir los compromisos que ha asumido el gobierno de la nación y en el programa de estabilidad del Reino de España está este compromiso”. Los analistas consultados por este diario señalan que con esta respuesta, el líder del PP ha dejado claro que las medidas tomadas por el Ejecutivo de José Luis Rodríguez que coincidan con sus planteamientos tanto políticos como económicos, y que estén aprobados por la UE, no serán modificadas.

Alfredo Pérez Rubalcaba ha anunciado, evidentemente, que votará “no” mañana a la investidura de Rajoy como presidente del Gobierno, aunque ha asegurado ante el Pleno de la Cámara Baja que la actitud del PSOE será “positiva”.

Dentro de las actividades de la Cámara, la Mesa del Congreso ha rechazado hoy el recurso planteado por la formación filoetarra Amaiur contra la decisión que le prohíbe constituirse como grupo parlamentario propio. Asunto zanjado, según fuentes del PP consultadas por este diario “si no fuera porque Amauir va a presentar otro recurso, esta vez ante el Tribunal Constitucional, precisamente el órgano que avaló la presencia del entramado proetarra en las elecciones municipales y autonómicas del 22 de mayo, y por extensión, en las generales del 20 de noviembre, casando una sentencia del Tribunal Supremo contraria a la legalización de los partidos avalados por la banda terrorista ETA en su nueva estrategia, como Bildu”.
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