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Palabras del Rey

Manuel Ramírez Jiménez
domingo 25 de diciembre de 2011, 17:43h
Como cada año, el Rey ha querido dirigirse a todos los españoles de forma muy directa como es la televisión. Algo, por lo demás, común a gran parte de los jefes de Estado, sea cual fuere la naturaleza de los mismos. En nuestro caso, el gesto adquiere especial interés por algunas razones. Ante todo, es un mensaje muy propio del Rey, liberado del refrendo ministerial. Es el Rey, como Jefe del Estado, el que expone en público sus preocupaciones, las comparte y las siente. En segundo lugar, una constante en sus palabras, como también ocurre cuando habla el Príncipe: tras la denuncia, el camino para salir adelante. Por ello, no se trata de exclusivo pesimismo por graves que sean los problemas aludidos.

Desde esta doble constante, hay cuatro grandes aspectos en el mensaje de este año. Ante todo, la preocupación por la consecuencia general de la crisis: el desempleo. El Rey vuelve una y otra vez a esta lacra que titula “inaceptable en nuestro país”. En su mismo rostro ha sido posible observar la gravedad de la preocupación. Y, de inmediato, la llamada a todos para salir de esta penosa situación. En segundo lugar, llamada a la ejemplaridad en la actividad pública. Y para, fuere quien fuere el que traiciona, la acción de la justicia. No es difícil adivinar lo que pueda haber en estas palabras.

La justicia para todos corresponde en un Estado de Derecho. En tercer lugar, y ya con cierto sosiego, el recuerdo al terrorismo. Con dos notas: la necesidad de la entrega de las armas para la creencia profunda y, cómo no, el consuelo para las personas que lo han padecido en sus cercanías.

La cuarta observación merece punto especial. Porque conlleva, por un lado, la constante apelación a la unidad. “Todos unidos con la Corona como garantía”, viene a repetir el Rey una y otra vez. El Rey sabe bien de lo que habla y cuanto a esta unión puede dañar. Y, acto seguido, lo que de esa unión se desprende. La grandeza de nuestra Nación, su característica europeísta, el gran papel jugado por nuestro país tanto en Europa, como en Latinoamérica. La Unión, con mayúscula, es la base de todas estas palabras. Con sacrificios y hasta con renuncias. Unidos, termina el Rey, “porque España lo necesita”.

Creo que, una vez más, el Rey ha sabido acercarse al pueblo y transmitirle, a la vez, la preocupación y el buen camino. No es fácil hacer esta misión en pocos pero fructíferos minutos.

Manuel Ramírez Jiménez

Catedrático de Derecho Político

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