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Muerte de Kim Jong-il y el difícil trapaso de poder

Hidehito Higashitani
lunes 26 de diciembre de 2011, 21:42h
Con la reciente muerte de Kim Jong-il, el máximo dirigente y dictador que ha sido de Corea del Norte, todas las potencias vecinas –Corea del Sur, China, Rusia y Japón- se mantienen en su postura de cautela y observan con preocupación el proceso de traspaso de poder de aquel país, heredado por su hijo Kim Jong-un, un jovenzuelo de veintiocho años sin ninguna experiencia política y poco preparado para desempeñar el puesto de tamaña magnitud.

China, siendo el único aliado del régimen de Pyongyang entre los países colindantes, ya se ha apresurado a expresar su apoyo al país vecino en estos momentos de incertidumbre y a su pacífico traspaso de poder. Pero en realidad lo que el gobierno chino ha venido sugiriendo a los dirigentes de Corea del Norte ya desde la época del fallecido dictador Kim Jong-il, es la política de progresiva apertura hacia el exterior –aunque en contra de lo que proponía aquel dictador norcoreano- para que el país vecino siguiera el mismo camino que había venido tomando el gobierno chino en estas últimas décadas para poder ser admitido en el mapa político-económico mundial.

A decir verdad, para el gobierno chino, Corea del Norte le supone una carga pesada por la ayuda económica que ha tenido y tiene que ofrecerle constantemente y por los conflictos que Pyongyang ha venido generando sobre todo con los países vecinos como Corea del Sur y Japón. Y al mismo tiempo lo que teme el gobierno chino es un supuesto éxodo masivo de los refugiados norcoreanos una vez que se produzca una crisis en el nuevo régimen comunista de Kim Jong-un.

El fallecido dictador, llamado ‘Querido Líder’ del pueblo norcoreano, bajo la política ‘songun’ de primacía militar, sacrificó la vida de la mayoría de su pueblo para formar un ejército compuesto nada menos que por 1,2 millones de soldados dentro de la totalidad de la población que llega ahora a unos 24 millones y además se ha empeñado en desarrollar una potente industria militar y un avanzado programa nuclear junto con sus chantajes y fanfarronadas dirigidos a Corea del Sur y a Japón.

Con este inusitado fortalecimiento de la fuerza militar, la vida del pueblo va de mal en peor, ya que el sistema de cartillas de racionamiento para la equitativa distribución de productos alimenticios para superar la hambruna que padece el pueblo ya no funciona en las provincias y ahora los únicos que pueden recibir cartillas de racionamiento son los ciudadanos de la capital Pyongyang y una minoría de militares de alto rango. Según el cálculo realizado por el Banco Nacional de Corea del Sur, en el año 2010 el GNI per capita (el ingreso bruto nacional por persona) del Norte se supone que anda por sólo 960 dólares y es considerado como uno de los países más pobres del mundo.

Yoko Sakakibara de 61 años, que actualmente vive en la ciudad japonesa de Yao de la Prefectura de Osaka, cuenta al diario japonés Asahi sus azarosas vivencias en aquel país: Nacida en Japón con los padres coreanos, pasó a vivir en Corea del Norte cuando tenía 11 años, se casó allí y tuvo dos hijos. Pero ya a partir de 1993 se cortó el racionamiento de maíz y a finales de 2003 tuvo que jugarse la vida para poder escaparse clandestinamente de aquel país para volver a Japón. Según ella, hacia 1999
se repetía entre la gente de allí el dicho irónico de “Las ovejas y los conejos han muerto y han sobrevivido los lobos y los zorros”, refieriéndose a los privilegiados que sabían sobrevivir con astucia y a los inocentes que tenían que morir de hambre. De hecho ella es testigo de muchos cadáveres de niños y ancianos abandonados en las cunetas de las aldeas.

Algunos analistas de la política norcoreana apuntan el hecho de que el nuevo líder está poco preparado para la tarea y que le falta por consiguiente un suficiente carisma como para poder ocupar el puesto al que le dejó designado su padre. Por todo ello pronostican una cortísima vida del régimen del nuevo líder Kim Jong-un.
Parece que los militares y los burócratas que han venido apoyando a Kim Jong-il están de acuerdo de momento en utilizar la figura del joven Jong-un en la cúspide como una figura de adorno o de títere para asegurar la estabilidad del país.
Pero sinceramente hablando, el país ya está metido en un atolladero sin salida y lleva consigo una serie de problemas gravísimos sin poder encontrar ninguna solución viable. Está claro que un régimen establecido a costa de un pueblo que sufre una hambruna tiene que ir al traste tarde o temprano como bien demuestra cualquier ejemplo de la historia humana.

El 2012 va a ser en el mapa político asiático un año decisivo para el traspaso de poder en muchos de los países de la zona:
En enero se tendrán lugar en Formosa las elecciones para nombrar el Máximo Gobernador; en marzo tendremos las elecciones presidenciales en Rusia; por otoño se celebrará la Asamblea General del Partido Comunista Chino para el nombramiento del nuevo líder; y en diciembre las de Corea del Sur, aparte, por supuesto, de las elecciones presidenciales de EEUU en noviembre

De todos modos, tendremos seguir atentos para poder captar cualquier señal que salga de Pyongyang para poder pronosticar el futuro del nuevo régimen y para saber si el heredero designado puede consolidar el poder o si vamos a tener la sorpresa de otro nuevo traspaso de poder junto con los de otros países colindantes.

Hidehito Higashitani

Catedrático de la Dokkyo University

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