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España, República coronada de espinas

José Antonio Ruiz
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jantonruytelefonicanet/9/9/20
viernes 30 de diciembre de 2011, 21:43h
Dos mil trece menos uno, Ice Age. España, en el congelador, como el salario mínimo (de quien tenga la suerte de tener un empleo), el sueldo de los funcionarios (sin distingo entre modélicos y vagos), y las sonrisas heladas de Urdangarín, Blanco y Camps, que se han transfigurado en una mueca torcida más intrigante que la sonrisa de la Mona Lisa pero con el susto en el cuerpo incluido después de pasar por las mazmorras del Museo de Cera, la gasolinera Cafestore de Guitiriz y la famosa sastrería Forever Young, Milana bonita.

R.I.P. Adiós a la Mona Chita. Me preguntó qué será de Tarzán, ahora que se nos ha ido el mono para siempre, a la chita callando. Descanse en paz. Me gustaría decir lo contrario, pero mucho me barrunto que, muerto el año que nos ha traído el arrivederci del «septenato zapatético» (Anson dixit) y el advenimiento Mariano, los españoles, primas de riesgo a nuestro pesar, no estamos precisamente a las puertas del Pórtico de la Gloria.

España rancia y cansina de discursos navideños zarzueleros, República juancarlista coronada de espinas. 2012 hará bueno 2011, el año de los neutrinos, annus mirabilis, wonderful year. Las expectativas de los optimistas son más falsas que la cuenta en Twitter de ministro Montoro. A eso se le llama dar ánimos.

Hacía mucho, mucho tiempo, que en un mismo día, a pocos metros de distancia, entre la carrera de San Jerónimo y la plaza de Cibeles, no veíamos enfervorizados a tantos insignes prohombres, aplaudiendo al unísono con las orejas, en señal de solidaridad y rendida admiración genuflexa, según cada caso, para con el Rey y la alcaldesa. El exceso de aplauso es directamente proporcional a la gravedad de la crisis.

Día llegará en el que, obsesionado con la necesidad de predicar con el ejemplo, Su Majestad mileurista se sienta en la obligación de pedir prestado el Skoda rojo a Rubalcaba para evitar acudir en el Rolls a la solemne apertura de la Legislatura.

Al inimitable Peñafiel no le cuadran las cuentas de la Casa Real a la vista del fondo de armario de Letizia, lo cual, querido Jaime, no deja de ser una capullada de razonamiento, usted perdone, pues así nos va cuando perdemos la esencia de las cosas entre el laberinto de las frivolidades subordinadas impresas en papel cuché. La princesa está triste, yo sí sé lo que tiene la princesa: debe de estar haciéndose la misma pregunta que los socarrones de La parroquia del monaguillo de Onda Cero: ¿Para qué sirve un cuñaooo?

No me llames Cibeles, llámame Mercedes-Benz Fashion Week, allí donde esta semana hemos vivido la apoteosis de la ascensión a los cielos de doña Ana Botella. No me llames Josemari, llámame metrosexual consorte de Madrid. Y a mí, por lo que más quieras, no me llames Mariano, llámame Cary Grant.

Me resisto a pensar que desde el momento mismo que alguien te dice «este es el día más feliz de tu vida», todo lo que viene después es una cuesta abajo interminable hasta el día del inaplazable adiós definitivo al reino de los vivos.

Con el sólo hecho de retirarle el chocolate al loro durante este primer trimestre de paños calientes, el consejo de administración que preside Rajoy está convencido de que puede cumplir los objetivos de déficit. Se supone que si no aumentan los ingresos, hay que meter el hacha en todas las partidas de gasto. Pero don Mariano –primera gran decepción- se ha limitado a subir el IRPF y el IBI a sus vasallos, y a recortar un ridículo e inadmisible 20% las subvenciones a partidos políticos, patronal y sindicatos, en lugar extirpar el cáncer de raíz. ¡Mal empezamos!

Dispuesto a militar contracorriente, no tengo intención ni de matricularme en una academia de idiomas, ni dejar de fumar, ni privarme del tintorro, ni ponerme a dieta. Mejor un objetivo realista que diez buenos propósitos, pecar por exceso que por defecto. A la conciencia, además de acallarla hay que tratar por todos los medios de encabronarla.

Aquí el que no corre, vuela. Alfonso Rojo, pongamos por caso, ha aprovechado el Día de los Santos Inocentes para auto postularse como presidente de RTVE.

España, como las reliquias del Titanic>, a subasta. Digo lo que dice Scarlett: «A veces creo que vivo en un zoo».

José Antonio Ruiz

Periodista

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