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Crónica económica

Tres consejos para 2012: Ahorrar, ahorrar y ahorrar

lunes 02 de enero de 2012, 20:59h
Las peores previsiones para el año que viene, que apuntan a una recesión todo el año, e incluso a una caída de la actividad del 2,1 por ciento, probablemente no se cumplan. En cualquier caso, acabamos de estrenar un año muy duro, acaso el más duro de toda la crisis, y hay que reaccionar con prudencia. Ahorrando.
No vamos a movernos de este trémulo lunes de enero para escuchar qué tienen que decir los principales líderes de Europa sobre 2012. Angela Merkel: “Falta un largo camino para superar la crisis de la Zona Euro” y “2012 será, sin duda, un año peor que 2011” para Alemania. David Cameron dice que este será un año “difícil”, pues “la economía lucha por recuperarse mientras la capacidad presupuestaria se comprime”. Nicolas Sarkozy dice que será un año “riesgoso” y llama a sus conciudadanos… a ahorrar.

Es la respuesta lógica a una situación futura complicada y cuyos perfiles, además, son aún inciertos. Digámoslo claro: no sabemos cuándo vamos a salir de la crisis. ING ha preguntado a los europeos por sus propósitos para 2012. El 70 por ciento de los españoles tiene algún tipo de plan financiero para el año que acaba de estrenarse. El 36 por ciento responde ante la encuesta que quiere ahorrar más, mientras que un 22 por ciento tiene como primer objetivo amortizar deuda y otro 22 por ciento controlar el gasto.

No cabe duda de que los tres objetivos no son incompatibles. Es más, controlar el gasto parece el camino indispensable para ahorrar más y para reducir el endeudamiento. Especialmente en un contexto de mantenimiento o caída de los ingresos. Somos el tercer país de Europa por mejorar nuestras finanzas familiares, después de Rumanía (91 por ciento) y de Turquía (89 por ciento).

¿Por qué hay que ahorrar? Principalmente porque hay una gran incertidumbre frente a los ingresos. La mayoría de nuestros ingresos proceden del trabajo, y los cinco millones de parados que alcanzamos en el tercer trimestre de 2011 van a quedar muy atrás respecto de los que alcancemos un año más tarde. Como norma general, el primer destino que debemos dar al ahorro es la reducción de nuestras deudas. Especialmente de las más caras: todas menos la hipoteca, aunque también la hipoteca.

Pero, en la medida en que podamos, debemos, efectivamente, mejorar nuestro ahorro. En primer lugar, debemos cubrir el ahorro a corto y medio plazo. El principal objetivo de nuestro ahorro debe ser cubrir un posible golpe de mala suerte. Cierran nuestra empresa o nuestro departamento o nos quedamos en la calle por cualquier motivo. Los clientes de nuestro negocio nos abandonan paulatinamente. La cartera de clientes nuevos de nuestro trabajo de free lance empieza a adelgazar hasta casi desaparecer. El piso o local que tenemos alquilado se queda sin cliente, o éste empieza a no pagar. Todo eso puede pasar. El primer ahorro que no destinemos a reducir el endeudamiento tiene que pensar en permitirnos hacer frente a una situación así.

Para este ahorro más inmediato hay multitud de instrumentos, y el lector sabrá juzgarlos adecuadamente. Pero, en principio, la Bolsa no es el más a propósito. Si se puede estar en la situación de tener que disponer de él en un plazo corto, en ese período la Bolsa puede haber bajado, lo cual nos provocaría pérdidas.

Pero la Bolsa es el lugar ideal, aunque haya otros, para efectuar un ahorro también necesario, que es el planeado a largo plazo. Puede parecer sorprendente, pero el 53 por ciento de los españoles no ahorra para la jubilación. El 44 por ciento no lo hace, por el 59 por ciento de los europeos que sí retira una parte de sus ingresos para tener un sustento tras su jubilación.

Pero ¿qué hacen los españoles? Ahorran, sí, pero cada vez menos. La media de los años de bonanza, entre 2005 y el primer trimestre de 2008, rondaba el 10 por ciento. En el segundo trimestre de 2008 (año móvil), comenzó a subir el ahorro. Lo hizo precipitadamente hasta el 18,8 por ciento de la renta disponible en el cuarto trimestre de 2009 (siempre media del año móvil). A partir de ahí, los españoles hemos empezado a rebajar el endeudamiento hasta el 12,1 por ciento del tercer trimestre de 2011, noticia que conocimos el 30 de diciembre. Bien es cierto que la curva que describe esa caída es cada vez menos pronunciada, y que bien podría ser que las familias, ante la certeza de la recesión, volviesen a aumentar el ahorro.
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