No al cheque bebé para la prensa arruinada
José Antonio Ruiz
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jantonruytelefonicanet/9/9/20
viernes 27 de enero de 2012, 21:23h
Como San Francisco de Sales, patrón de los periodistas muy a su pesar, no obre un milagro, démonos por jodidos. Los grandes emporios mediáticos, entrampados como están hasta la rabadilla, ya no quieren ser princesas; ni siquiera meretrices de puticlub decadente de carretera nacional tardo franquista. Perdida la inocencia, sólo aspiran a convertirse en queridas mantenidas, y que el cacique monclovita o califático les ponga un piso (como José Luis López Vázquez a las diosas nórdicas nada más pisar Barajas) para poder trajinárselas cada vez que le entre el apretón de testosterona y necesite desahogar el animal que lleva dentro.
Lo mismo me da que me da lo mismo La casa de las bellas durmientes de Kawabata que Memoria de mis putas tristes de García Márquez. (…) Pero ¡No con mi dinero! Se han propuesto encabronarnos como cérvidos con sus provocaciones, y van a conseguir que prospere un nighclubber anarco de insumisos contrarios al sostenimiento, con cargo a nuestro bolsillo, de partidos políticos, sindicatos, patronales y medios de comunicación. A vueltas con el “Estado baywatch”, o sea, con el “Estado socorrista”, en plan vigilante de la playa, a costa del monedero del contribuyente.
Cierto que no es cuestión de ponerse ahora exquisitos, como el Doncel de Sigüenza o como Lulú c’est moi; ni tampoco de sobreactuar fingiendo una mueca de falsa sorpresa como si la noticia nos hubiera escandalizado tanto o más que a los ayatolás el desnudo en una revista franchute de la actriz iraní Golshifteh Faharani, que va a tener que pagar su despelote con el destierro. Desde que el mundo es un bestiario de intereses creados, siempre han existido las ayudas oficiales a los medios, las oficiosas a los libelos adictos, y los fondos de reptiles concebidos a la medida de propagandistas sinvergüenzas a sueldo bajo manga del Ministerio, dispuestos a hacer el trabajo más sucio dejando el menor rastro posible. Lo que costaba imaginar es que reverdeciera con tanta virulencia la teoría leninista según la cual los periódicos no son más que instrumentos de acción política del partido.
La noticia más leída de El Mundo: «Miley Cyrus la vuelve a liar con una tarta-pene»; la más en El Imparcial: «Una chica de 23 años subasta su trasero para salir de la crisis»; la top de Periodista Digital: «Belén Esteban enloquece cuando un fan le llama fea en el aeropuerto: “¡Como tu puta madre!”». Y no sigo con más titulares edificantes porque aunque no lo parezca soy un tipo formal, sensible, guapo y sin abuela, pero me entra la risa floja y me mareo. No me extraña que la NASA haya recibido más de 3.000 solicitudes de aspirantes a convertirse en astronautas.
Ya me contarán cómo puede pergeñar un plan de negocio viable y solvente un medio de comunicación que se tenga en estima como serio con semejante esquema mental de prioridades entre el grueso de su clientela.
Ahora bien, una cosa es ser comprensivo con la desorientación en la que están sumidas las empresas de comunicación, mitad por su calamitosa gestión, mitad por culpa del gratis total de tanta descarga ilegal, a cuenta del iPhone, del iPad y de la madre que parió a tanto cacharro electrónico; y otra bien distinta la traición a los principios inspiradores que justifican la existencia misma de una prensa libre e independiente, que se supone que es el ejercicio del contrapoder. Aun a sabiendas de que la coherencia suele pagarse con indiferencia e insignificancia, puestos en la tesitura de tener que elegir, mejor pobre pero honrado, que vendido. Definitivamente soy un gilí.
Este cronista hace lo indecible por tratar de ser comprensivo con algunos de los colegas que están al frente de los tambaleantes negocios editoriales; pero ello no nos inhabilita para indignarnos y preguntarnos cómo pueden tener la desfachatez de recriminar a los políticos por gastar más de lo que tienen, o de exigirles que supriman las subvenciones a partidos, sindicatos y patronales, y a vuelta de página se postren, suplicantes, de rodillas, ante el ilustrísimo de turno, para pedirle una limosna, por caridad (…) ¿Doble Moral? “Cuadrúpeda”. Más cínicos y falsos que un duro sevillano.
Menos pase aún tiene el burdo tratamiento argumental que esgrimen desde el lobby que les representa, tratando de enmascarar la colecta y el cazo con eufemismos tan recurrentes como ramplones: «No estamos pidiendo dinero ni limosna, sino reformas normativas y ayudas a la reconversión tecnológica». Claro que una parte de razón llevan teniendo en cuenta que tampoco están pidiendo nada diferente al pan con tumaca que el Ejecutivo ya les sirvió como forraje a las teles privadas para tenerlas jodidas pero contentas.
Y en estas que en el colmo de los colmos, van los muy caras y apelan a la democracia y al pluralismo para que el gobierno desplume a los ciudadanos y con lo incautado sostenga a los medios privados. Pero eso sí, ni se les pasa por la cabeza que esas ayudas puedan venir a cuestionar su independencia; antes bien se ponen maravillosos arguyendo que las sociedades serían mucho menos libres y democráticas sin una prensa libre.
(…) Cierto. Pero lo que el abajo firmante viene a poner en duda es que esa misma prensa siga siendo libre una vez se baja los calzones a la altura indecorosa de los tobillos para dejarse sodomizar con la cachiporra subvencionador del frac.
Démonos por desahuciados el día (en ello están) que los medios de comunicación de titularidad privada (de los que de alguna manera todos somos accionistas a través de los impuestos), agobiados por las deudas, se dejen sobornar por el señorito feudal; como si no estuviéramos al corriente del enjuague que se traen con las ayudas estatales y sobre todo autonómicas, allí donde prima el morcilleo lingüístico, la compra de ejemplares a mansalva, el reparto a diestra y siniestra de la tarta envenenada de la publicidad institucional, y las prebendas bajo cuerda, sin publicidad ni control parlamentario; mismamente en Cataluña, los hay que acostumbran a andar enganchados de los pelos del moño, vistos los arreones que se están dando últimamente los colegas de El Periódico (Grupo Zeta) y los de La Vanguardia (Grupo Godó), a cuenta de miles de ejemplares regalados, que ni regalados los quiere nadie.
Ni separación de poderes ni independencia. Subsidiados todos, los medios de comunicación se convertirán, si no lo son ya, en órganos de propaganda del poder. Lo peor de todo es que la juerga la vamos a pagar los de siempre: los contribuyentes.
Aunque no quiero desviar el centro del foco con otro motivo añadido de bochorno…, el día que los medios de comunicación (televisiones, radios, periódicos en papel y, sobre todo digitales) retribuyan a sus columnistas, comenzaremos a tomarnos en serio entre nosotros mismos, pues al paso que vamos serán las empresas de comunicación las que acabarán cobrando a sus profesionales por dejarles trabajar. Ya pasa con muchos másteres, que no son sino un prepago auto-pago del período de prácticas.
Son las mismas empresas que sazonan sus editoriales de lágrimas derramadas por el daño que causan los agregadores de contenidos, por el derecho violentado de la propiedad intelectual y por el todo de balde; las mismas que no pagan a sus colaboradores por lo que después se cobra, y que si se atreve a hacer una objeción le enseñan el camino de la puerta y le dicen “o lo tomas o lo dejas”.
¡No! a las ayudas directas, o sea, a las subvenciones sea cual fuere su modalidad; y “depende”, en el caso de las ayudas indirectas, o sea, única y exclusivamente cuando tengan una finalidad justificada similar al de cualquier política pública de incentivos: se me ocurre el IVA cero al precio de venta de los periódicos y tratamiento especial de las tarifas postales, por ejemplo, como en el Reino Unido de la Gran Bretaña, donde el abajo firmante no descarta regresar, escaldado con este panorama tan paranormal por culpa de tantos paranormales.
Hace unos días suplí en una clase a sus alumnos de 5º de Periodismo de la Complutense a mi director de tesis, Jesús Timoteo Álvarez, un crack como catedrático de la cosa y como “persona humana”, que diría la ministra, que se recupera de una operación de fontanería en las cañerías del corazón. Y les dije lo que Lola Flores. ¡Si me queréis, irse!
Si nadie lo remedia, España lleva camino de ser un país de mierda. Ya huele. Años atrás, durante la dictadura aciaga del Generalísimo, que Garzón se empeña ahora en exhumar, muchos parias tuvieron que emigrar para poder dar de comer a su familia, y otros tantos intelectuales y artistas tuvieron que exiliarse huyendo del régimen. Hoy, sin distingos entre unos y otros, esta corrala nuestra se está descapitalizando de mucha gente valiosa que busca fuera la oportunidad que se le niega dentro. Por supuesto que incluyo entre los susodichos a Moratinos, que se traslada a vivir a Catar, tras fichar por el emirato más rico del mundo por renta per cápita como consejero diplomático del Programa Nacional de Seguridad Alimentaria. Dan por hecho las malas lenguas que como lo cate todo, con el saque que tiene no va a quedar ni para bocadillos de sobrasada. Le libra que sea del Atléti.
Así las cosas, el futuro incierto de España es tan surrealista como las “conversaciones sobre el futuro” que se han sacado de la chistera los publicistas del Banco de Sabadell, aunque con la que está cayendo Mariano parezca ser el único ser vivo que puebla la tierra que está very well.
Tengo un día tan cabrón, que perdonen que no me levante para despedirme, pues lo que el cuerpo de verdad me pide es un saludo congoleño.
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Periodista
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jantonruytelefonicanet/9/9/20
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