La libertad está en nosotros
sábado 28 de enero de 2012, 20:25h
Acaso pocos sepan en España quién fue, quién es, Jerzy Popieluszko. Es frecuente que se olvide pronto a los mejores, pero, su memoria termina por ser eterna. Fue un sacerdote polaco y un hombre excepcional. Joven capellán del sindicato Solidaridad, no fue un hombre político, sino un fiel servidor de su vocación. Defendió la verdad y la libertad y se opuso a la mentira y a la tiranía. Y todo ello en nombre de la Verdad, es decir, de Dios. Aunque su vida corría grave peligro declinó la posibilidad de escapar de su patria. Se mantuvo en su puesto, como los héroes y entregó su vida. Una noche de octubre de 1984 fue asesinado por agentes del servicio de seguridad del Gobierno de su país. Fue beatificado por Benedicto XVI en Polonia el 6 de junio de 2010.
Se acaba de estrenar en España la película que narra los últimos años de su vida: “Popieluszko. La libertad está en nosotros”. Es la segunda de su director, el polaco Rafal Wieczynski, quien ha afirmado que hizo su primera película por amor al cine, y esta segunda porque era necesaria, pues, veinte años después de la conquista de la libertad, nadie había contado la lucha del pueblo polaco para conseguirla. Es una memorable crónica de libertad y ejemplaridad, pero también un irrebatible testimonio contra la brutalidad criminal del régimen comunista polaco. Porque, aunque a algunos les pese, hay que llamar a las cosas por su nombre, y el comunismo ha revestido siempre la misma forma allí donde se ha implantado. Es un sistema totalitario y, por tanto, enemigo de la libertad. Es una gran película porque está muy bien hecha, pero además, y sobre todo, porque educa y emociona.
Lech Walesa, dirigente del sindicato Solidaridad y presidente de Polonia entre 1990 y 1995 ha enviado un mensaje grabado a los españoles en el que exalta la memoria del heroico sacerdote. Estas son algunas de sus palabras: “Algunos, por la libertad, la apertura, la unificación,… han pagado con su propia vida. Cuando nos alegramos, cuando estamos construyendo, recordemos esas vidas perdidas,…!recordemos esta joven vida perdida!”.
Olvidamos demasiado pronto. Y la ideología oculta la verdad con mucha astucia. La razón y la fe no se oponen. En esta historia, luchan juntas contra la sinrazón y la ideología comunista. El padre Popieluszko cumplió hasta la muerte el imperativo quijotesco o cervantino, que tanto da: la libertad es algo por lo que los hombres deben arriesgar sus vidas. Él lo hizo. Esta película lo cuenta. Julián Marías decía que la libertad no es algo que a uno le dan sino, en ocasiones, es algo que uno se toma. Porque, como reza el subtítulo de esta hermosa epopeya, “la libertad está en nosotros”.
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Catedrático de Filosofía del Derecho
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