Campaña republicana en “spanglish”
domingo 29 de enero de 2012, 09:26h
El duelo por el influyente voto hispano en la Florida ha comenzado. Los principales precandidatos republicanos, Mitt Romney y Newt Gingrich, buscarán encandilar a 4 millones de votantes de origen latinoamericano que viven en este emblemático estado del sureste de los EEUU. Por lo que los jefes de campaña no han dudado en recurrir al español como arma de guerra electoral.
La lengua de Cervantes ha dejado de ser el “idioma del gueto” para convertirse en el “idioma” de la política estadounidense, ya que cada vez es más evidente que la comunidad hispana está dejando de ser un amplio colectivo minoritario para convertirse en uno de los lobbies de la potencia norteamericana. Obama lo sabe desde hace tiempo. Romney y Gingrich comienzan a saberlo, aunque este último le cuesta más admitirlo debido a que se ha mostrado renuente a aprender español y a él se le debe el adjetivo de “gueto” que ha acompañado a nuestro idioma en las tierras del Tío Sam.
Pese a que las encuestas muestran un empate técnico entre sendos líderes republicanos, los prejuicios pasados de Gingrich podrían jugar en contra del expresidente de la Cámara de Representantes, frente a un Mitt Romney que ha sabido capitalizar su herencia mexicana, al punto de dirigirse a sus votantes hispanos en un español algo accidentado, pero español al fin. Un idioma que dominan con bastante fluidez los hijos del gobernador del Massachusetts y que incluso las hijas de Obama se preocupan por aprender, según dijo el orgulloso presidente de EEUU en una entrevista a la cadena Univisión en la cual se despidió con un “muchas gracias” y un “hasta luego”.
No cabe duda que la comunidad hispana comienza a ejercer mayor influencia y presión en la opinión pública estadounidense. La presencia de latinos en medios de comunicación, en la política y la cultura en EEUU es tremenda, por no olvidar que este colectivo ha sido uno de los motores de su economía.
Todo esto lleva a la conclusión que el debate de la reforma migratoria se encuentra en un punto de no retorno y más temprano que tarde el Senado y el Congreso deberán abrir el debate, porque al mismo se le acortan los espacios de postergación. Sea Gingrich o Romney el que se vaya a enfrentar a Obama en los comicios presidenciales, el representante de la bancada republicana le guste o no, ha de abordar este asunto y comenzar a transitar por una política en “spanglish”.