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mundo árabe

Camino de la Unión económica y aduanera en el Norte de África

lunes 30 de enero de 2012, 17:01h
El ministro de Exteriores marroquí Saad Eddin el Othmani entregó en su reciente viaje a Argel una invitación del rey Mohamed VI al presidente Abdelaziz Buteflika para viajar a Marruecos en visita oficial, afirma el semanario marroquí Maroc Hebdo International, generalmente bien informado. Ambos jefes de Estado quieren reactivar las relaciones bilaterales y sacar del letargo la Unión del Magreb Arabe (UMA).
La UMA adolece de un déficit estructural. La organización creada en 1989 por los cinco países del Norte de Africa (Mauritania, Marruecos, Argelia, Tunez y Libia) lleva paralizada un decenio por los problemas políticos entre sus miembros. Frente a ello, las fuerzas políticas y sociales del Magreb, los movimientos políticos – desde los liberales y demócratas hasta los islamistas – ven hoy mas posible una “unión económica y comercial” que persistir en conseguir la unión política.

Las organizaciones patronales y sindicales de todo el Magreb lo han planteado abiertamente. La CGEM marroquí, las dos organizaciones patronales argelinas CAP y CNAP, el Foro de Jefes de empresa (FCE), la patronal tunecina UTICA, su homóloga mauritana UNPM, egipcia EBA y libia CPL, exigen de sus respectivos gobiernos una “hoja de ruta” económica y comercial en la región norteafricana.

El fracaso de la Unión del Magreb ha abierto el camino a una praxis diferente: en lugar de construir el edificio magrebí en base a la convergencia política, hay que hacerlo en lo económico. Una “Unión aduanera y comercial” de países del Norte de Africa aparece hoy por hoy como la solución idónea para favorecer inversiones cruzadas, fusión de empresas, establecimiento de empresas nacionales – públicas o privadas – de un país en otro. En una palabra: desarrollar el mercado interno.

Es la formula moderna de lo que en su momento se consideró como “el Magreb de los pueblos”: una unión en la que prevalecen las necesidades de la sociedad, y no los intereses políticos de los regímenes. Esta “unión de los pueblos” deberá dejar de lado algunos esquemas coercitivos como la connotación de “árabe” o el carácter “islámico” de la convergencia. “No será ni la Unión del Magreb árabe, ni la Unión del Magreb berébere (Tamazgha), sino una convergencia de los pueblos”, afirma un politólogo argelino. Porque además de los “árabes”, están los “beréberes”, y además de los “musulmanes” están también los “judíos” y los “cristianos”. Una unión desde el Atlántico hasta el Nilo sólo puede hacerse respetando las diversidades étnicas, culturales y religiosas. De ahí el pragmatismo de la fórmula de Unión económica y aduanera de Africa del Norte.

Para alcanzar esta meta la clase empresarial, los sindicatos y las organizaciones corporativas, piden una reforma de las respectivas legislaciones en cada país para unificar los criterios entre todos. Así es al menos como se ha entendido la frase del ministro argelino de Exteriores Murad Medelci al recibir a su homólogo marroquí Saad Othmani : “dejemos a un lado lo que nos divide y centrémonos en lo que nos une”. La situación por la que atraviesan Libia y Tunez, volcados en la reconstrucción del país tras la caída de los dictadores Gadafi y Ben Ali, la crisis estructural en Argelia cuya entrada en divisas sigue dependiendo al 95% de su exportación de hidrocarburos, y el frenazo que supone para las exportaciones agrícolas e industriales en Marruecos la crisis europea, hacen mas que nunca necesario un autocentraje de los países del Magreb.

La reunión de jefes de la diplomacia del Magreb el próximo 17 de febrero en Rabat para preparar una cumbre de la organización, será un momento crucial para abordar los flancos económicos y comerciales de la organización supranacional.

En el plano bilateral entre Argelia y Marruecos, no escapa a nadie que la celebración este año del 50 aniversario de la independencia argelina, es vista con gran esperanza. Según fuentes diplomáticas consultadas por el Imparcial, Argel quiere que en las mismas estén presentes como huéspedes de honor del Presidente Abdelaziz Buteflika, el rey de Marruecos Mohamed VI, el presidente libio Mustafa Abdeljalil y el presidente de Tunez Moncef Marzyuky. “Festejar la independencia de Argelia es impensable sin la presencia de Marruecos, Libia y Tunez, los tres países que sirvieron de retaguardia y de base de apoyo logístico al Ejército de Liberación”. Previamente será necesario superar los contenciosos regionales.
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