Mucho tiempo ha pasado desde que Bárbara Allende Gil de Biedma, que éste es su verdadero nombre, vendía sus dibujos en un puesto callejero. Fue entonces cuando alguien le auguró que triunfaría, y no se equivocó. La artista se bautizó a sí misma como Ouka Lele, nombre que eligió por una improbable constelación pintada de un cuadro de “El Hortelano”, para firmar unas fotos coloreadas y unos retratos que le darían el título de “fotógrafa de la movida”. Años más tarde supo que Ouka Leele (www.oukaleele.com), con una e más, quiere decir en bubi, lenguaje de Guinea Ecuatorial, “recoger lo bueno”. Y parece que ahora lo está haciendo, con esta exposición de 67 obras inéditas organizada por el Ministerio y que estará en el Museo del Traje (http://museodeltraje.mcu.es) hasta el próximo 8 de junio. “Es tiempo de siembra, de recoger los frutos de un largo camino en el que he intentado asociar el arte y la reflexión, materializando ideas para alcanzar la plenitud de su significado”, cuenta la artista, que seguido explica que “mis fotos son puro teatro que guardo en negativos”, ha asegurado la artista, quien apuesta por cualquier tipo de cámara, incluso la de un móvil, porque “cada una tiene su propio lenguaje”.
El salón floridoLa muestra está compuesta por imágenes en color y en blanco y negro, todas digitalizadas e impresas en mediano o gran formato, y que perfilan a una “Ouka Leele. Inédita” –así se llama la exposición- que se aleja deliberadamente de los formatos y retratos que la hicieron imprescindible en los años de la Movida. “Un fenómeno en el que estoy muy orgullosa de haber participado, aunque no se puede decir con puridad que yo fui la fotógrafa de la Movida”, explica. “Viví aquellos años con pasión, como hacía todo el mundo, pero quizá lo fuera Pablo Pérez Minués, por cuyo estudio peregrinaba todo el mundo; lo mío es más introspectivo”, explica Allende, que muestra su satisfacción por volver al mismo espacio donde celebró su primera muestra gran retrospectiva en 1987, por entonces el Museo Español de Arte Contemporáneo: “Con esta exposición se cierra de veras un círculo en mi vida como fotógrafa que muestra imágenes entre 1976 y 2007”. Por eso, quizá, tenga mejor recuerdo de aquellas imágenes que tomó en sus primeros años, como esa que le hizo a su hermana cuando estaba distraída leyendo un libro. Y como dice Rafael Gordon, comisario de la muestra, también podemos ver a la artista autorretratada en “ A working class heroine”, “como si no quisiera eludir su presencia entre nosotros, los espectadores, y los seres inmortalizados en su obras, así evita aislar un mundo recreado por y para la autenticidad”.
“Marta, cuyo nombre calienta mi corazón"Rafael Gordon, productor y director de cine y teatro, le ha ayudado a la fotógrafa a seleccionar las imágenes, y ahora prepara le película “La mirada de Ouka Leele”. Una mirada que se reeduca en cada momento para buscar unas imágenes más alejadas de la componente pictórica de sus inicios, aquellas fotografías en blanco y negro coloreadas a mano que fueron incluidad en 1976 en el libro “Principito”, y que también se puede ver en la exposición. “Eran pequeñas porque no podía pegar papel de más tamaño, pero estaban concebidas para grandes formatos”, aclara.
“El Principito”Entre otras de las obras que destacan en “Ouka Leele. Inédita”, que muchos estaban esperando –“algunas personas pensaban que la exposición abría sus puertas antes y ya se habían acercado hasta aquí”, explica-, había que destacar, aunque resulte complicado, la titulada “Generoso encuentro con la belleza original”, donde en palabras de Gordon “logra integrar el retrato clásico con la expresividad dramática de una sociedad que lucha por trascender la fisicalidad.
“Generoso encuentro con la belleza original”