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Directora de cine

Icíar Bollaín: “La educación es la única palanca de cambio social”

miércoles 01 de febrero de 2012, 22:07h
Este viernes llega a las salas Katmadú, un espejo en el cielo, el último trabajo de la realizadora Icíar Bollaín que, protagonizado por Verónica Echegui, se inspira en la historia real de Victoria Subirana, una maestra catalana que arrancó un proyecto educativo en Nepal a principios de los años noventa. A falta de pasar por el filtro del público, la película acude a los premios Goya el próximo día 19 con dos nominaciones: la de mejor guión para Bollaín y la de mejor interpretación femenina para Echegui.
La cineasta Icíar Bollaín estrena este viernes el que es su sexto largometraje, Katmandú, un espejo en el cielo, protagonizado por Verónica Echegui y basado en la experiencia de la maestra catalana Victoria Subirana –apodada Vicky Sherpa- como educadora de los ‘intocables’, los niños pertenecientes a las familias más pobres de Nepal.

La ganadora del Goya en 2004 por Te doy mis ojos, en la que trazaba de una manera reveladora la lacra de la violencia de género, continúa por la senda de los retratos sociales y, como ya hiciera en su anterior cinta, También la lluvia, dobla el mapa para hacerlo bajo el prisma del choque cultural. “Me fascinan los españoles por el mundo, siempre que me los encuentro, les pido que me cuenten sus historias”, confiesa Bollaín en una entrevista concedida a un reducido grupos de medios, entre ellos, EL IMPARCIAL. La cineasta expresa su interés por las personas sacadas de su entorno y enfrentadas a otro contexto. “Creo que es apasionante el proceso de entender que quizá tu cultura no es la mejor, encontrarte con otra, entenderla y aprender a no juzgarla”, explica.

Así, sin elaborar juicios taxativos en su narración, es cómo presenta Icíar Bollaín al personaje de Laia, interpretado por la actriz Verónica Echegui, que a partir de un impulso personal, que no responde a ninguna ideología política o religiosa, somete su vida, sus relaciones y todos sus ahorros a la puesta en marcha de una escuela en Katmandú.


Verónica Echegui junto a la actriz nepalí Sumyata Battarai en una de las escenas de la película


“Yo también me pregunto si no sería mejor hacerlo acompañada, con ayuda”, reconoce la directora situándose junto al espectador y analizando a su propio personaje desde la distancia. Sin embargo, bajo su percepción, este “punto naif” de la protagonista tiene dos caras, la de la “inocencia” que roza lo “kamikaze”, y la de un grado poco común de “energía y vocación” que “ojalá existiera más”.

Esa esencia de la voluntad de cambio es lo que la ex presidenta de la Academia de Cine ha querido capturar de Victoria Subirana, inspiración para el personaje de Echegui y base argumental de la película, pero sin que Katmandú pueda considerarse un ‘biopic’ de la catalana. “Lo importante es transmitir el valor de la educación”, aclara Bollaín.

“La crisis está haciendo que se recorte en sanidad y educación, y son dos logros que no podemos permitirnos perder”, reclama la directora. Para Bollaín, visitar sociedades como la nepalí –viaje que no se planteaba hasta que, según cuenta, le ofrecieron la adaptación del libro de Subirana-, permite una visión más contundente de cómo la carencia de una sanidad y una educación públicas “abre más la brecha entre los que pueden pagarlo y los que se quedan irremediablemente atrás”.

“Hay que defender una educación pública de calidad con uñas y dientes porque, además de un derecho, es la vía que tiene un país para progresar, es la única palanca de cambio social”, opina.

Dos candidaturas en los Goya
A nivel estético, la película participa en el juego del realismo. Bollaín ha intentado no dejarse deslumbrar por las posibilidades visuales que ofrecen el paisaje nepalí y el colorido popular del Lejano Oriente. “Cuando tienes delante algo bello el instinto puede decirte que lo muestres lo más bonito que se pueda, que lo decores”, explica la cineasta, quien ha optado, no obstante, por la contención y por “mantenerse pegada a la realidad”. Lo que de verdad le interesa y ha querido mantener intacto en la película es “el paisaje humano”.


Icíar Bollaín durante la entrevista este miércoles en Madrid


Katmandú, un espejo en el cielo enfoca directamente a las mujeres y niños que viven en las chabolas. “Son ellos, sus caras y sus voces sin adornos, lo que tiene más riqueza”, afirma la directora.

De hecho, tal y como ya hizo en También la lluvia, todos los actores –a excepción de Echegui-, extras y gran parte del equipo técnico son autóctonos, lo que según Bollaín “complicó mucho” las labores de casting dado el reducido tamaño de la industria cinematográfica nepalí.

Por esta razón a Bollaín le hubiese gustado un reconocimiento a las labores de producción o de casting en las candidaturas de los Goya. “Siempre te gustaría que la gente que se ha metido contigo en una aventura como esta tuviera su nominación, pero todos sabemos –ella más que nadie, puesto que sus seis películas han encajado alguna nominación- que esto es así, unos años sí y otros no”.

Sin embargo, y aunque era difícil superar las trece candidaturas de También la lluvia en la pasada edición, Katmandú opta a dos de ‘los gordos’ en los Goya: al de mejor guión, para la propia Icíar Bollaín, y al de mejor interpretación femenina, que podría convertirse en el primero, después de dos nominaciones, para Verónica Echegui. Por el momento, la siguiente palabra la tiene el público en las salas a partir de este viernes.