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DIRECTOR DE CINE

Enrique Urbizu: “La que considero mi mejor película hasta la fecha no fue a verla ni mi familia”

viernes 03 de febrero de 2012, 18:38h
Está en el centro de todas las quinielas. El cineasta Enrique Urbizu y su película No habrá paz para los malvados acuden a los premios Goya el próximo 19 de febrero con catorce nominaciones y las apuestas de cada rincón de la industria cinematográfica a su favor. En una entrevista con EL IMPARCIAL, Urbizu dice sentirse satisfecho, independientemente del desenlace de la gala, y confiesa que intenta “pensar lo menos posible”. Como ex presidente de la Academia de Cine en 2009 y “trabajador del oficio” durante 25 años, el realizador ve una progresión de la cinematografía española hacia la variedad y una apertura en los géneros. Aún así, reconoce problemas de financiación y considera “injustas” las comparaciones en taquilla con los productos americanos. Según Urbizu, “la taquilla es un club selecto” y no siempre está relacionada la calidad de una película con sus beneficios. “La que considero mi mejor película hasta la fecha, La vida mancha, no fue a verla ni mi familia”, exagera –o no- el director. Partiendo como claro favorito, el bilbaíno solo tiene una apuesta para los Goya, la de José Coronado como mejor actor por el papel de Santos Trinidad en No habrá paz…, un personaje que, opina, “ya se ha quedado a vivir en la historia del cine español”.
No habrá paz para los malvados va a los Goya con nada menos que 14 nominaciones… ¿Esperaba este éxito de la película?
Tantas no esperábamos, en ningún caso. Es muy grato, porque significa el reconocimiento del trabajo de todos los del equipo, así que esto, por sí mismo, independientemente de los premios, ya es suficiente.

¿Qué expectativas tiene en los premios? Después del éxito de No habrá paz… en los José María Forqué (se hizo con los galardones a mejor película y mejor actor), ¿aumenta la presión?
Los Goya se deciden por votación de todos los miembros de la Academia y suele haber sorpresas. Yo estoy intentando no tener ninguna expectativa ni ninguna idea preconcebida porque el plan es disfrutar de la noche todo lo que podamos. Intento pensar lo menos posible, estar ocupado. Ilusión, toda, y esperanza, muy contenida.

¿Qué importancia le da a los premios? Normalmente se habla de apertura de puertas, pero teniendo ya una carrera más que considerable…
Como he ganado tan pocos premios en estos 25 años de oficio que llevo, no tengo experiencia que dicte si significan algo de empuje de cara a la industria o no. Hay que aprender a sobrevivir a los ‘no premios’ y al fracaso comercial, que también he experimentado. No creo que vaya a cambiar gran cosa después de estos Goya, salvo el placer de, si nos llevamos alguno, recibirlo y disfrutarlo. Hay gente con muchos premios que dice que son muy peligrosos. Alguien dijo que hay dos grandes falsarios, que son el éxito y el fracaso. En este oficio siempre estás haciendo una primera película. En definitiva, no creo que vaya a cambiar gran cosa, pero es muy grato, evidentemente.

Es sumamente complicado encontrar una crítica negativa de No habrá paz… Lo único que, quizás, divide un poco a crítica y público es la contención de la película, el dejar entrever sin contar, sobre todo en cuanto al personaje de Coronado, que para algunos es excesiva…
En realidad la película cuenta mucho, lo que no hace es psicologismo ni biografía de sus personajes. Creo que esto es casi una obligación del género. Los personajes de la novela y del cine negro son, casi por definición, oscuros, opacos… y a mí no me gusta tampoco tener todas las respuestas cuando disfruto del cine negro, incluso te diría del western, como en la trilogía El Dólar, de Sergio Leone, donde Clint Eastwood hace el papel de ‘el hombre sin nombre’. En estos géneros se juega con arquetipos, casi con figuras abstractas, y eso a mí personalmente me interesa muchísimo, como espectador y como cineasta.



No habrá paz… cuenta lo que quiere contar y está plagada de personajes que sí saben todo sobre Santos Trinidad (el protagonista, interpretado por José Coronado), lo que pasa es que no quisimos contarlo. Lo que sí se cuenta es cómo se organiza una célula islamista o qué es lo que no funciona entre los diversos servicios de inteligencia en nuestras fuerzas de seguridad, así que creo que ofrece un panorama muy, muy ancho. Otra cosa es que hayamos decidido no contarlo todo acerca de los protagonistas, tanto del personaje de Coronado como de la juez Chacón. Nos limitamos a mostrarles haciendo su trabajo. Lo demás, se intuye.

Ha hablado de thriller, de western… géneros que están representados dentro de las cuatro películas nominadas a los Goya ¿Se puede deducir de las nominaciones de este año que está resurgiendo el cine de género en España?
Hay una cosa muy buena en la cosecha de este año, y es que hay una gran variedad. Es inaudito que entre las finalistas haya un western; haya ciencia ficción; esté la película de Almodóvar, que es también un thriller muy sui géneris, muy oscuro, que roza el cine fantástico; la mía, que es un policiaco; el drama de época con ribetes políticos de Zambrano… Creo que esa variedad ya se vio en la selección del Festival de San Sebastián o en las películas de las nuevas generaciones, como Nacho Vigalondo, que estrena dentro de un mes una comedia de ciencia ficción, Extraterrestre. Independientemente de que luego el público acompañe o no acompañe, todo esto es una señal importante de salud. Este sambenito que tiene el cine español de que es un género en sí mismo es ya insostenible.

¿A qué cree que se debe esta variedad? ¿Qué está cambiando en el cine español? ¿Tienen algo que ver las nuevas generaciones de las que hablaba, quizá menos interesadas en el tan criticado tema de Guerra Civil en el cine?
Lo de que las películas españolas siempre hablan de la Guerra Civil es una visión muy interesada. Por mí, se pueden seguir haciendo todas las películas que se quiera sobre la Guerra Civil. A mí me encantaría hacer alguna si encontrara una buena historia. El cine español lleva casi una década muy manipulado y siendo usado, desde la derecha fundamentalmente y también a veces desde la izquierda, como material arrojadizo. Creo que esto es profundamente injusto y fruto del desconocimiento de la letra pequeña de lo que es la cosecha anual. El cine español produce más de 100 títulos al año entre los que hay de todo, como en cualquier otra cinematografía.

Pero tampoco creo que haya una grieta generacional, simplemente se van sumando. Yo voy a hacer 50 años y no soy de la misma generación que los nuevos cineastas ni fui en los noventa de la generación de quienes nos precedieron. Hay capas sucesivas y un devenir bastante acorde con lo contemporáneo. Hay gente joven que tiene unas preocupaciones narrativas y estéticas diferentes y que están teniendo mucha repercusión en el exterior; hay un cine español más tradicional; estamos los que andamos haciendo género, como Álex de la Iglesia, que también está rompiendo constantemente fronteras… Todo va sumando, pero no veo grieta o ruptura.

Volviendo al tema del género, está claro que no es lo más explotado en España en los últimos años y, por tanto, no es algo a lo que el público esté muy acostumbrado. ¿Es un riesgo hacer, hoy por hoy, una película de género como No habrá paz…?
Sí, hacer una película es un riesgo en sí mismo y hacer cine negro en España supone arriesgar aún más. Todavía hay gente anticuada que considera el género con un matiz despectivo, que creo que delata un gran desconocimiento de lo que es la historia del cine mundial. Si echas un vistazo al cine español de los 50, encuentras thriller, cine fantástico, de terror e incluso cine negro.

Actualmente, hay géneros que ya están más lanzados y que van abriendo puertas, como el de terror, que está dando grandes resultados en taquilla; sólo hay que ver el ejemplo de Rec. Y en cuanto al thriller policiaco o el género negro, lo que ocurre ahora es que el país ha cambiado. El mundo del crimen o de la corrupción es contemporáneo, coetáneo y cotidiano. Para hacer cine negro en España ya no necesitas imitar a los gánsters de Chicago, solo tienes que mirar a la Costa del Sol o a las afueras de Madrid.

A pesar de la variedad de los finalistas de los Goya, ¿echa en falta algún nominado/a?
Los finalistas son sólo el resultado de una votación democrática de los miembros de la Academia, y los Goya son, al fin y al cabo, una fiesta para mostrar la industria al mundo, a la sociedad. Es sólo una celebración y, como también ocurre en los Oscar, no tiene por qué ganar la mejor película ni la más interesante.

Personalmente, sí diría que me ha gustado mucho la película de Montxo Armendáriz, No tengas miedo, y creo que habría estado bien que hubiera tenido más candidaturas de las que tiene. En otras ediciones se han premiado películas más minoritarias y creo que este año había una buena cosecha de ese tipo de películas.



Se habla mucho de esto de que ‘el cine español ha de reencontrarse con su público’, pero muchas veces siguen existiendo grandes diferencias entre lo que vota la Academia y lo que el público aplaude en la taquilla…
No creo que sea del todo así, pero puede que haya cierto ánimo entre los académicos de subrayar algunas películas que no han tenidos demasiada fortuna en taquilla. Además, la taquilla es un club muy exclusivo, porque no salimos todos en las mimas condiciones. No es lo mismo tener una campaña de 300 millones de euros de publicidad que salir con pocas copias y sin esas posibilidades de promoción. Ahí siempre domina el mercado y el producto norteamericano, son los que controlan incluso la distribución y la exhibición. Es injusto comparar unos resultados con otros porque las condiciones de acceso al mercado no son las mismas. A saber si No habrá paz… no hubiera pasado por San Sebastián y no hubiéramos tenido el empuje que hemos tenido a la hora de lanzar la película, hubiera encontrado su público. De hecho, la que considero mi mejor película hasta la fecha, La vida mancha, no fue a verla ni mi familia.

Otro de los grandes problemas de los que más se habla en la industria cinematográfica es Internet ¿Cómo ve esta relación amor-odio del medio cinematográfico con la red? Multiplica las opciones, podría llegar a abaratar el producto, llega rápido y fácil, pero también hace mucho daño. ¿Por dónde habría que buscar la solución?
Debido a que ejerzo la docencia, estoy muy en contacto con chavales que ahora tienen entre 20 y 24 años. Tienen acceso a toda la historia de la cinematografía apretando un botón y no veo que eso se traduzca en un mayor conocimiento. Ese es un tema, y otro es que el acceso sea gratuito e ilegal y que haya gente como el dueño de Megaupload, al que prefiero no calificar porque sólo con la foto de su mansión ya se califica, que se esté forrando sin ser el legítimo propietario de los derechos de la obra.

Creo que es un mal endémico que tiene difícil solución. Han conseguido enfrentar al consumidor con el autor y eso es un espejismo muy injusto. Si alguien quiere que en el futuro no haya ni libros, ni música, ni películas, desde luego se está haciendo todo lo posible por conseguirlo.

Hablando de cosas más agradables… José Coronado está recibiendo las más entusiastas alabanzas por su trabajo en No habrá paz… ¿Siente que le ha dado a Coronado el papel de su vida?
Vete a saber si el papel de su vida no lo está rodando ahora o lo va a rodar el año que viene. Esta es la tercera película que José y yo hacemos juntos y, personalmente, estoy orgulloso desde la primera película, La caja 507, en la que creo que hace un trabajo impecable. Aún estaba más impecable en La vida mancha y en esta última lo que hemos hecho ha sido darle la vuelta, sacar el negativo de aquellos trabajos.

No sé si es o no el papel de su vida, espero que no lo sea porque eso significará que le quedan papeles todavía mejores en un futuro, y si podemos, los haremos juntos. Eso sí, creo que es muy difícil lograr un retrato tan poliédrico, tan rotundo, tan contundente, tan físico… como el trabajo que ha hecho en No habrá paz… En mi opinión, el trabajo de José es el motor de la película. Le estoy tan agradecido y orgulloso que creo que se lo merece todo.

Desde luego que Santos Trinidad es uno de esos personajes que traspasa el universo de la película. No sólo se habla de No habrá paz…, sino del personaje, más allá de la trama…
Desde luego. Creo que No habrá paz… es una película que va a envejecer bien, pero sin duda tiene que pasar la prueba de fuego de toda película, que es el paso de los años. Pero desde luego, sí que estoy convencido y apostaría algo a que Santos Trinidad se ha quedado ya a vivir en la historia del cine español.



Decía que, para no pensar en la resolución de los Goya, estaba intentado mantenerse ocupado… ¿en algún nuevo proyecto que tenga a la vista?
Estoy trabajando con el coguionista de No habrá paz…, Michel Gaztambide, en varias historias, aunque no hay nada en concreto todavía. Siempre hay que tener varias cosas a la vez porque nunca sabes cuál se va a colocar de pronto en la casilla de salida. Ahora estoy disfrutando de la dulzura del momento, pero en cuanto acabe febrero toca sentarse a escribir, que también me apetece.

¿Llevará el discurso preparado?
A mí no me gustan ni pizca los discursos, ni decirlos ni casi oírlos, así que, si tengo la ocasión de subir, espero no dar la brasa. No tengo nada en concreto pensado, aunque sí sé lo que no quiero hacer si me toca hablar. Como he trabajado en la Academia, me da como urgencia, prisa, porque es un programa de televisión al fin y al cabo, así que espero no ponerme excesivamente sentimental si me toca.

Siendo uno de los máximos candidatos, no sé si está bien preguntar esto, pero ¿tiene una quiniela para los Goya?
No la he tenido ni cuando no he sido yo uno de los finalistas… Los Goya siempre esconden sorpresas. La única apuesta casi segura que haría es por José Coronado. Del resto, somos cuatro finalistas a película y director, y puede pasar de todo. Sólo con estar ahí arriba entre los finalistas ya me doy con un canto en los dientes. Y luego, ¡que nos den todos los que quieran!, ¡yo, encantado!