Otra agenda energética en Argentina
viernes 03 de febrero de 2012, 21:08h
Ahora soplan nuevos vientos en el escenario energético de Argentina, particularmente en lo que se refiere al gas. En su primer discurso después de su internación médica, la señora Presidente abordo directamente esta importante cuestión reclamando un mayor nivel de inversión por parte de los concesionarios de hidrocarburos. Argentina es un caso excepcional en el mundo en lo que se refiere a la producción y consumo de gas, baste decir que algo más de la mitad del consumo total energético es cubierto con este hidrocarburo. A nivel mundial el gas satisface apenas la cuarta parte del consumo total energético; por ejemplo en Estados Unidos 27 y en Brasil 9 por ciento. Claro que hay unos pocos países (Qatar, Argelia, Emiratos Árabes, Irán y Rusia) donde el gas cubre más de la mitad del consumo energético e incluso supera el 60 por ciento. Pero hay una enorme diferencia, todos estos países tienen reservas gasíferas que superan los 70 años e incluso 100 años de producción .
En Argentina esta crítica relación reservas-producción es inferior a los 8 años, o sea es un país fuertemente dependiente del gas y con pocas y declinantes reservas. La Secretaria de Energía acaba de publicar las reservas gasíferas del año 2010, las novedades no fueron alentadoras ya que informan que el total de reservas gasíferas cayeron casi un 10 por ciento durante ese año, a pesar que a fines del 2010 se difundieron optimistas informaciones acerca de la aparición de nuevos yacimientos gasíferos. En el periodo 2003-2010 las reservas cayeron un 46 por ciento (304,8 miles de MMm3), en estos ocho años la producción acumulada de gas alcanzo a 402,8 miles de MMm3. Esto significa que de cada metro cubico del gas extraído en estos ocho años la nueva exploración repuso menos de la cuarta parte (24,3 por ciento), el 75,7 por ciento restante mermo el stock acumulado con esfuerzos exploratorios previos. Ha sido una formidable descapitalización, que no llego a ser registrada por ninguna medición del PBI. Por todo esto no debe sorprender que la producción gasífera venga cayendo mes a mes desde el año 2004, lo que llama la atención es la tardanza en reconocer este dato objetivo de la realidad.
Toda política sensata, cualquiera sea el área en cuestión, debe partir de un reconocimiento de la realidad objetiva, sin dejarse tentar por los relatos que suelen ser dialécticamente atractivos, pero lamentablemente carecen de valor real para el proceso de toma de decisiones que apunten a superar las dificultades. Pero la buena noticia es que por primera vez en los últimos nueve años se reconoce, nada menos que desde la Presidencia de la Nación la realidad energética. Hasta ahora el relato significaba saludar el incremento del consumo energético, lo cual era un buen índice de crecimiento económico, pero excluía la posibilidad siquiera de reflexionar sobre la reducción de la producción, la caída de las reservas y la evaporación del esfuerzo inversor.
Esperemos que este reconocimiento de la realidad permita diseñar ahora una nueva política energética, que sea capaz de movilizar nuestros abundantes recursos naturales. Las evidencias indican que en Argentina existen recursos gasíferos, pero transformarlos en reservas utilizables exige una nueva agenda política, que apunte no a estimular costosas importaciones sino a fortalecer la producción nacional. Como siempre, es útil reconocer que “la única verdad es la realidad”.
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Economista
ALIETO GUADAGNI es economista graduado en la Universidad Nacional de Buenos Aires, con estudios de postgrado en la Universidad de Chile y Doctorado en la Universidad de California (Berkeley)
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