Grecia, chantaje o responsabilidad
martes 07 de febrero de 2012, 00:07h
En las últimas horas Grecia y la troika que controla el plan de rescate (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) acercan posiciones. Grecia acepta ya el despido de 150.000 funcionarios, de los que la décima parte quedarán licenciados este mismo año. Además rebajará el salario mínimo, una barrera que frena la contratación en los sectores más pobres de aquél país.
Estas medidas tenían que haber sido asumidas y llevadas a cabo con celeridad y decisión por el primer gobierno de GiorgiosPapandreu. Pero para que las asuma el Ejecutivo actual, la Troika ha tenido que amenazar a Grecia con la expulsión del euro. Los sucesivos gobiernos de Grecia se han negado a asumir estas y otras medidas necesarias porque resultan extremadamente impopulares en una sociedad hecha al subsidio, al trabajo improductivo y a la ocultación al fisco. Han utilizado como baza el enorme desastre económico y social que se produciría por un abandono del euro, utilizando su propia miseria como razón para no asumir las responsabilidades propias.
Pero ahora la Troika ha dejado claro a Grecia que en esta ocasión están dispuestos a dejarles caer. Tan es así que el primer ministro, LukasPapademos, le ha encargado al Ministerio de Economía un informe sobre las consecuencias de una vuelta al dracma. Es decir, han tenido que llevar a las instituciones europeas y al FMI al límite de la indignación para comenzar a asumir su realidad y su responsabilidad. Grecia no puede seguir mirando a otro lado. Ha agotado el recorrido de su inaceptable chantaje. Es más pobre de lo que reconoce ser, y sólo se puede permitir un Estado que sea más pequeño y más racional. Tienen que cambiar de modelo económico y social. O, para ser más exactos, no tienenotra alternativa porque rebelarse contra la realidad de los números es imposible: o lo hacen los griegos voluntariamente o, de todas maneras, se lo impondrá la realidad. Y los políticos tienen que asumir el liderazgo de ese cambio, que debe impregnar a la sociedad helena toda. Del curso que adopte dependerá que pueda recuperarse en unos años o en más de una década.