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Contador y el complejo de inferioridad francés

jueves 09 de febrero de 2012, 21:24h
Es cierto que los chistes no siempre tienen gracia y no es menos verdad que cuando el objeto de la mofa es uno mismo, algo o alguien a quien apreciamos, se pierde un poco el sentido del humor. La cosa es que, le demos importancia o no, escuece y eso es porque siempre son los mismos. Entonces la conclusión es clara: envidia, rabia, celos, complejo de inferioridad e incluso rencor. España no gana por casualidad, efectivamente, gana porque es mejor. Francia, últimamente, no gana ni de casualidad.

Las redes sociales en España se han llenado estos días con los años que hace que un deportista francés no consigue un título de prestigio y, por el contrario, se resaltan todos los logros de nuestros ciclistas, tenistas, futbolistas, motoristas y alguno más que haya podido levantar ampollas en el país vecino en algún momento. Quizá se salve Alonso, pero sólo porque ganó dos mundiales con Renault.

Por otra parte, los guiñoles franceses emitidos en Canal+ Francia no deberían haber generado más debate que el de la pura y neutral noticia de un programa que, con el único objetivo de intentar hacer daño, no hace sino demostrar lo mal que se están haciendo las cosas en este país, que no consigue sacar un deportista de élite en ninguna disciplina.

Lo demás son clichés. En España ha habido casos de dopaje, pero no son los que ellos denuncian. Está claro que los deportistas de élite españoles juegan limpio y se ganan sus títulos con su esfuerzo, eso lo sabemos todos. Ellos también. Y ni los españoles son unos tramposos ni los franceses van abusando sexualmente de todas las camareras de hotel que se encuentran a su paso. Estamos mayores ya para tópicos.

El único problema, no menor, de todo este sucedáneo de teatro humorístico es que al final el mensaje cala en los que se sólo se quedan con el titular. Bien me parecen las denuncias y las cartas de queja, ya que nuestros dirigentes tienen la obligación de defender nuestro honor y velar por el buen nombre de nuestro deporte, pero también hay que tener presente hasta donde llega la libertad de expresión.

No hay que irse muy lejos. Aquí mismo, en España, los hay que han acusado a compañeros de campeonato de algo parecido y no se les ha mandado ninguna carta de lamento desde ministerio ni consejo superior alguno instando a que se dejase de sembrar la duda sobre los que lícitamente y con mejor fútbol llevan años marcando la diferencia en nuestra Liga de Fútbol.

Lo verdaderamente triste es que todo este lío con las marionetas gabachas ha desviado la atención de lo que de verdad duele en el corazón del deporte español. Quiero sumarme a los millones de personas en todo el mundo que se han extrañado de que a un deportista que no se ha dopado, y así ha quedado demostrado, se le sancione con la pena máxima.

He de reconocer que me produce un cierto sentimiento de orgullo y pena a la vez escuchar las voces del deporte que fuera de nuestras fronteras se ha solidarizado con Alberto Contador, que no han sido pocas, y la laxa actitud con la que se han tomado algunos de nuestros dirigentes la indefensión a la que se ha sometido a un deportista español de la categoría de un campeón del Tour y Giro.

Por ejemplo, la Unión Europea de Atletas y el sindicato mundial de futbolistas FIFPro, que han rechazado la decisión del Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) porque consideran que "debe probarse la culpabilidad" del deportista para que sea castigado y no que éste tenga que “defender la inocencia". O el ciclista Andy Schleck, que dijo que "es un día muy triste para el ciclismo, del que lo único positivo que se puede sacar es que se haya dado un veredicto después de 566 días de incertidumbre".

Duele ver cómo después de la ignominiosa y ruin actuación del presidente de la Agencia Internacional Antidopaje (AMA), que, con malas formas, se jactaba de haber “pillado” a un “tramposo”, anunciaba también que se ha iniciado ya el proceso de revisión del Código Mundial Antidopaje pidiendo "a todos los Signatarios" del Código que envíen antes del 15 de marzo sus sugerencias y recomendaciones para corregir el sistema.

Y digo yo: Han tardado 566 días en dictaminar sobre el caso Contador, ¿no podían haber esperado otros dos años a que cambiara un sistema que obliga al acusado a demostrar algo indemostrable? ¿Es posible considerar culpable a alguien que no se ha demostrado que lo sea? ¿NO va contra el más lógico de los sentidos? Igualmente, ¿dejará Francia de insultan al deporte español por envidia y rencor? ¿Hasta dónde va a llegar el caso tras la carta del ministro de asuntos Exteriores? ¿Podemos ignorarles ya?

Óscar Pereiro, ganador del Tour de Francia en 2006, decía: "Si fuera él (por Contador), mandaría a la mierda un deporte que está maltratando al deportista". Pero, aunque parezca que se mezclan los temas, eso es precisamente lo que quieren los franceses, demostrando a su vez una notable necedad. ¿Se imagina nadie Roland Garros sin Nadal, un Tour sin Contador o un Mundial sin España?

¡Si al final va a ser verdad que tienen envidia hasta de nuestra tortilla porque la suya no tiene patata!
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