Congreso del PSOE: Resaca
jueves 09 de febrero de 2012, 21:29h
No debe resultar nada extraño que de cualquier clase de reunión harto numerosa (asamblea, concilio, congreso), además de los grupos vencedores, queden también los perdedores, los vencidos que acudirán para su apoyo a argumentos más o menos válidos, a fin de justificar su pérdida. Y esto, que deja resaca, suele recaer ora en las personas, ora en las ideas o argumentos. Como juicio a posteriori, resulta más interesante la suerte corrida por lo segundo que las pugnas meramente personalistas. Tarda mucho más en perder la vigencia lo ideológico que lo personal.
Hecha esta aclaración, estimo que, en el reciente debate para sostener la Secretaría General del PSOE entre Pérez Rubalcaba y Carmen Chacón, la resaca de los vencidos, aunque no se haya hecho explícita públicamente, puede recaer en el hecho de que el primero ha contado con el apoyo, de una forma u otra expuesto, de “la vieja guardia” del partido, con Felipe González a la cabeza. Por supuesto, no sería la primera vez que esto ocurre.
Pero no es el tema que aquí nos preocupa. Lo que quisiera significar es que, una vez más, lo que hemos contemplado es un mero enfrentamiento entre personas, con alguna que otra ocasión de reproche al otro o la otra. Por más vueltas dadas a las distintas intervenciones, las ideas han estado ausentes. Todo lo más, en ambos casos, la continúa repetición de que se aspiraba a “un partido unido y fuerte”. Aquí es muy posible que se temiera alguna lejana experiencia trágica, como la escisión del partido durante la Segunda República, que tanto daño hiciera a la vida de aquel régimen. Mas en el resto de las intervenciones, mucho caramelo para los militantes que asistían y poco más. Uno se quedaba ayuno en el saber qué diferencia real había entre los contrincantes, ni para una auténtica renovación del partido, ni mucho menos para el desarrollo del país. Es decir, pugna y resaca personalista, sin el atractivo de nuevos propósitos o nuevas ideas. Como ocurre en estos casos de mítines, quizás se silenciaron muchas cosas que podían “espantar” electores, buscando lo que a nadie dañaba. Por ello, para el ciudadano no comprendido en la militancia, daba igual uno que otra. Lo único que cabe esperar es que la resaca tenga sus límites y, en todo caso, no salga de las fronteras del partido. El único interés en democracia es que, efectivamente, haya una oposición bien estructurada y no un enjambre de pareceres que haga dañino el pluripartidismo que ha salido de las urnas.
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Catedrático de Derecho Político
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