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Indalecio Prieto

Juan José Laborda
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domingo 12 de febrero de 2012, 19:39h
Hace 50 años que murió en México Indalecio Prieto (30 de abril de 1883-11 febrero de 1962), el líder socialista, parlamentario en las Cortes de la Monarquía, y después, en las de la República. Con este último Régimen fue ministro de Hacienda y de Obras Públicas, y durante la guerra civil desempeñó, con éxito transitorio, las máximas responsabilidades en la defensa militar de la República. Enfrentado a los comunistas por varios motivos, y crítico con Juan Negrín, que era jefe del Gobierno, por su estrategia de resistir hasta el final, Prieto dimitió de sus cargos gubernamentales, y se retiró del debate político hasta el fin de la guerra. Ya en el exilio, consiguió aglutinar a la mayoría del PSOE en torno a sus ideas que se correspondían con las de los socialistas en Europa occidental: rechazo del comunismo, keynesianismo en economía y compromiso con el Estado de Derecho, como valor supremo y no meramente instrumental. Dimitió un poco antes de su muerte al fracasar internacionalmente sus planes de restaurar la Monarquía en España, como vía para instaurar la democracia y para derrocar el Régimen franquista.

Los juicios y reflexiones que Prieto hizo después de la Guerra Civil, que están recogidos en los muchos artículos periodísticos y conferencias que realizó en el exilio, así como su correspondencia con Fernando de los Ríos, permiten entender que la democracia de la Constitución de 1978 hunde también sus raíces en las ilusiones y en los proyectos de quienes entonces eran críticos con la experiencia republicana. Prieto, Fernando de los Ríos, Largo Caballero, Negrín, etcétera, enfrentados dentro de su propio partido durante la República, después de 1945, cada uno por su cuenta, revisarían sus convicciones políticas. Aunque Prieto hizo público su arrepentimiento por los errores cometidos –su activa participación en la insurrección revolucionaria de 1934-, tal vez sean las palabras de Largo, cuando sale del campo de concentración nazi en 1945, las que sintetizan el drama de aquellos dirigentes. El que fuera adalid de la revolución socialista en España, confesó que ahora pondría la libertad por delante de cualquier otra idea, la República incluida.

Indalecio Prieto fue un autodidacta. Criado en Bilbao, su formación como taquígrafo y su temprano compromiso político con el socialismo, los dos elementos que definirán su vida posterior, tienen la impronta de la ría bilbaína. En efecto, ese canal de comunicación de España con la “globalización” europea y americana, por el que se intercambiaron mercancías e ideologías de todo el mundo, marcará la personalidad de Prieto.

La Villa y la ría del Nervión fueron el marco afectivo y espiritual de Prieto. De muy niño estudió en una escuela protestante, algo no frecuente en España, pero que en Bilbao se explica por el gran número de extranjeros, destacadamente ingleses, que trabajaban en empresas industriales. El pluralismo periodístico, unos trabajadores que leen regularmente periódicos, y los debates periodísticos y parlamentarios, fueron los elementos diferenciales de la cultura política bilbaína. En ella Prieto brilló muy pronto. Redactor del “Liberal” de Bilbao (del que fue editor y propietario), en ese contexto se producirá su aportación más importante: su alianza electoral y programática con el centrismo político de aquella época. Supuso el acercamiento con fuerzas “burguesas”, lo que le costó un durísimo enfrentamiento con su rival, el carismático dirigente obrero Facundo Perezagua (que después formó el Partido Comunista).

Indalecio Prieto no llegó a sistematizar teóricamente sus opciones políticas. Como la mayoría de los socialdemócratas europeos, aunque estuviesen intelectualmente con Bernstein y su revisionismo socialista, la falta de un proyecto de política económica les mantuvo dentro del “evolucionismo revolucionario” de Karl Kautsky. Sólo después de la Segunda Guerra vieron que cualquier revolución violenta terminaba, en esta época, en un Estado Totalitario.

Económicamente sucede otro tanto. Recientes estudios sobre la política económica de la República, en la que Prieto tuvo mucha influencia como ministro de Hacienda, resaltan que España resistió mejor la Gran Depresión de 1929 que otros países europeos. En su día se explicó aquello por su carácter rural. Pero España no tenía entonces una economía muy distinta que Polonia o que Italia. Esas investigaciones recientes han descubierto que España hizo frente a la crisis del 29 mejor porque no se unció al dogma del patrón oro, un paradigma que operó desastrosamente, algo así como las recetas de austeridad presupuestaria que hoy imperan en Europa.

Juan José Laborda

Consejero de Estado-Historiador.

JUAN JOSÉ LABORDA MARTIN es senador constituyente por Burgos y fue presidente del Senado.

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