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Muley Hicham: conferencia y debate en París

Víctor Morales Lezcano
viernes 17 de febrero de 2012, 21:28h
Se ha dicho que el nombramiento del líder político Abdelilah Benkiran, en calidad de primer ministro del gobierno de Marruecos (3 de enero de 2012), ha venido a cerrar otro proceso reformista en el país vecino. Un proceso, me temo que no; una etapa del proceso que se inició con el movimiento de protesta ciudadana del 20 de febrero de hace un año, ello sí es probable que se haya cerrado. Después de pronunciado el Discurso del Rey (9 de marzo de 2011), de hecha la propuesta y aprobación de una reforma constitucional “desde arriba”, y de unas elecciones generales celebradas en 25 de noviembre pasado, el ministro del Interior -Mohamed Laenser- ha comentado asertivamente que “ahora Marruecos tiene una monarquía constitucional (como en otros países)”. Esta afirmación no está desprovista de fundamento, aunque ni el ministro Laenser, ni nadie con sentido crítico del proceso reformador que se ha conducido en Marruecos, puede añadir los apellidos “parlamentaria y democrática” a la Monarquía alauí en su edición actual. Salvo, claro está, que se falte a la verdad gratuitamente. Cierto es reconocer que en Marruecos se ha conseguido semi-abrir el melón para iniciar de consuno una imparable ruta en dirección del futuro saneamiento político, administrativo y económico del Reino.

Sin embargo, hay quien opina -desde fuera del país vecino- que el paso dado por el Rey, el entorno palaciego y la partitocracia, no son sino una transformación eventual y de duración imprevisible que no invalida ulteriores operaciones democratizadoras a ejecutar. La “primavera árabe” (levantamientos populares “versus” regímenes autoritarios) inducirá probablemente en Marruecos un Cambio más profundo que el operado en 2011; sin que ello implique -a lo que parece, se lee y hasta se oye- incompatibilidad con la monarquía en cuanto forma y símbolo del Estado marroquí.

Una opinión destacable, al respecto, es la que en los últimos seis meses ha expresado Muley Hicham, primo del rey de Marruecos y politólogo destacado durante su formación en la Universidad de Princeton. Hicham es actualmente director de investigación en la de Stanford, ambas en Estados Unidos.

Si la memoria no me traiciona, Muley Hicham ha venido puntualizando en “Le Nouvel Observateur” y en “El País” que el paso de una monarquía neopatrimonial a otra de signo constitucional -y democrático- se perfila (aunque tenuemente) en lontananza. El horizonte político que vislumbra nuestro distinguido investigador, está teniendo algunas repercusiones opináticas fuera de su entorno universitario en Stanford, encontrando eco en Princeton, a través de una experiencia proyectiva de alcance transnacional. Experiencia que vine a conocer por cortesía del Profesor Hammoudi, hace algo más de diez años, cuando visité esa Universidad. En el hexágono territorial francés, Muley Hicham cuenta también con alguna tribuna prestigiosa como la del “Collège de France”. Sin ir más allá del 5 de febrero del año en curso, Hicham ha impartido la lección inaugural en la Escuela de Altos Estudios de Comercio Internacional con sede en París. Amén de algunas autoridades académicas, el hemiciclo donde fue impartida la conferencia estaba repleto de estudiantes avanzados y doctorandos procedentes de países norteafricanos y, también, franceses. En rigor, no fue tanto el discurso del Príncipe, como el debate que sobrevino al término de su intervención, lo que enriqueció asuntos tales como el clima de cambio político en el mundo árabe (Túnez), las incertidumbres que lo condicionan (Egipto) y el panorama inquietante que ofrece “ex post facto” alguno de sus escenarios (Libia). Se apuntó también a que Marruecos -y las monarquías árabes- tienen en sus manos unos ases valiosos si los responsables de su futuro político saben situarse con acierto en la dirección de marcha histórica que se inició entre el 14-25 de enero de 2011 -año I en los anales del resurgimiento cívico del mundo árabe-.

La cuestión palpitante, pues, sería formulable como sigue. ¿En qué medida el Reino de Marruecos acertará a ir graduando sin rupturas unas reformas necesarias que lo puedan situar en una posición rentable y decorosa dentro del “des-concierto” de las naciones?. O, por el contrario, ¿no se lesionará más el tejido social del país si sus clases dirigentes no advierten que una colusión de descontento popular amplio y de oposición islamista de base (“Justicia y Espiritualidad”) podría constituir un desafío riguroso al “Stablishment” marroquí?

Tengo para mí que la conferencia de Muley Hicham ha vuelto a reavivar, ponderadamente, un debate que sigue abierto en ambas orillas de Gibraltar, e incluso en Ultramar.

Víctor Morales Lezcano

Historiador. Profesor emérito (UNED)

VÍCTOR MORALES LEZCANO es director del Seminario de Fuentes Orales y Gráficas (UNED) y autor de varias monografías sobre España y el Magreb

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