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Artur Mas: amenazas tan incoherentes como irritantes

sábado 18 de febrero de 2012, 01:16h
El presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, se ha descolgado con unas declaraciones en el periódico francés Le Monde en las que parece haberse superado a sí mismo en inexactitudes, manipulaciones de la Historia, y amenazas. No es la primera vez que el señor Mas cambia la Historia a su antojo para que cuadre con sus intereses. Entre otras lindezas ha señalado sin el menor sonrojo que “los catalanes pertenecemos por la fuerza al Estado español desde hace trescientos años”.

Como es habitual, el señor Mas quiere inventarse una Historia a su medida con el único propósito de dejar bien alto el pabellón nacionalista, que para él se traduce en más poder. España presenta una enorme riqueza cultural, de la que todos los españoles, en su conjunto, se sienten orgullosos, por mucho que Artur Mas quiera dar siempre la nota de la “opresión” y el victimismo. Victimismo que no pocas veces cae en el esperpento, como cuando hace poco señaló que los catalanes eran como gitanos a los que se margina.

Naturalmente, en sus declaraciones a Le Monde, como no podía ser de otra manera, el presidente de la Generalitat ha vuelto a amenazar con un referéndum de independencia, sobre todo ligado a si no le devuelven a Cataluña los quince mil millones de euros que, según él, le roba la balanza fiscal. Pero las apelaciones al referéndum, en un infantil ¡que viene el lobo!, resultan ya cansinas. No asustan a nadie y no persiguen otra cosa que irritar. Con lucidez, lo ha visto recientemente el historiador británico Henry Kamen que ha señalado con claridad que en España cualquier posible referéndum no supone una verdadera amenaza a la unidad nacional, sino que su finalidad es irritar al Gobierno central.

Irritar, y claro está, sacar los máximos beneficios en aras de su ambición de poder nacionalista. El señor Mas puede que sea un buen médico pero, en otras materias, hace gala de una ignorancia enciclopédica. Para empezar, el caudillo nacionalista debería entender que España no es tanto una confederación de condados, marquesados y principados, como una república (coronada) de ciudadanos libres e iguales. El asunto, pues, no va de territorios sino de ciudadanos y son los ciudadanos individuales quienes pagan los impuestos. Otra cosa, es que se acuerde un tope de trasferencias entre territorios. Como en Alemania. Pero allí a nadie se le ocurre amenazar con la secesión, si no se le da tanto o cuanto. Además, los referenda los convoca y autoriza el Gobierno que no las autoridades locales. Lo contrario es ilegal y, a los efectos, esperemos que el señor Mas no vuelva a repetir esa enormidad que él no respeta las resoluciones judiciales que no le agradan. Por otra parte, un referéndum sobre la secesión concierne a todos los ciudadanos españoles y no sólo a los residentes en Cataluña, como señaló el Tribunal Supremo de Canadá en relación a Québec. Y, por fin, convendría que el doctor Mas comprendiera que la incorporación a la Unión Europea la firmó el Reino de España, que no una inexistente república de Cataluña.

Pero, sobre todo, ya está bien de amagar y amenazar. Haría mejor el señor Mas en ocuparse de los problemas de los catalanes en estos difíciles momentos de crisis que en dedicarse a realizar declaraciones irritantes y provocadoras. Esa actitud no conduce a nada y mucho menos ahora.
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