La primera presidenta de Brasil
Dilma Rousseff asumirá este sábado la Presidencia de Brasil con la difícil tarea de mantener la misma aceptación y admiración internacional que su predecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, que deja el país con una de las economías más prósperas de la región, gracias a sus estrategias que le han permitido gozar de una popularidad por encima del 80%.