Análisis
Las deterioradas relaciones entre Caracas y Bogotá están alcanzando niveles de tensión insospechados, y es que en tan sólo dos semanas la frontera entre sendos países ha sido testigos de asesinatos, paramilitarismo y acusaciones de conspiraciones políticas que ha forzado su cierre en tres ocasiones. Ante esta coyuntura y los llamamientos de guerra del presidente venezolano Hugo Chávez, América Latina sucumbe al desaliento que supone la idea de una posible confrontación en el corazón de la región.