crónica política
Esa gran pariente que nos hemos echado todos, la prima de riesgo, ha debido sufrir este domingo, y que se fastidie, por no utilizar otros términos. Ver ganar en el Gran Premio de Fórmula-1 de Alemania, precisamente en ese país, a un piloto español, conduciendo un coche italiano, diseñado por un griego, no ha debido gustar nada a nuestra famosa prima, y sobre todo a los que están detrás de ella, quizás no muy lejos del circuito.