crítica
A la espera de lo que nos depare el estreno, cada vez más próximo, de Ágora, último trabajo de Alejandro Amenábar, lo cierto es que este año se está convirtiendo en el de la decepción ante los nuevos trabajos de nuestros cineastas más reconocidos. Ocurrió primero con los Abrazos rotos de Almodóvar y este viernes ha llegado a la cartelera Mapa de los Sonidos de Tokio, el comentadísimo nuevo filme de Isabel Coixet, que, por desgracia, tampoco supone un paso adelante en su carrera, sino todo lo contrario. Otra oportunidad perdida para que el cine español se gane ese respeto de un público al que acusa de preferir las películas norteamericanas y, por supuesto, la recaudación de taquilla necesaria para que deje de producirse únicamente a golpe de subvenciones del Estado.