En Salamanca
Cuando llevaba en la mano la caja registradora que supuestamente acababa de robar, J.F.M. avistó a la Policía Nacional y, su mejor idea, fue meterse en un contenedor de basura para evitar que los agentes se percataran de su situación. Demasiado tarde, estos ya habían visto al supuesto ladrón que, además de la caja, llevaba una hucha cerrada, tres expositores que contenían pendientes y otro con encendedores.