Cuatro de los guardias civiles que participaron en el operativo que detuvo a los miembros de ETA Igor Portu Juanena y Mattin Sarasola Yarzábal el 6 de enero de 2008, por atentar en la T-4 de Barajas, han sido condenados por torturas. La sentencia de la Audiencia de Guipúzcoa condena a entre 4 y 2 años de prisión a los agentes.
La terminal 4 del aeropuerto madrileño de Barajas aloja cada día a unas cuarenta personas, de las que una docena de ellas se han instalado permanentemente en el lugar, según datos del Samur social de la capital española.
El ejecutivo sirvió a Eta la posibilidad de retomar la negociación después del doble asesinato de la T-4. Como condición, que los terroristas se comprometieran a no cometer nuevos atentados, según actas en poder de la Guardia Civil incautadas al etarra 'Thierry'.
Los peritos de la Guardia Civil que analizaron las cuatro llamadas telefónicas en las que Eta avisó de la colocación de una furgoneta-bomba en la T-4 del aeropuerto Barajas han concluido que hay un 98 por ciento de probabilidad de que Igor Portu fuera el miembro del comando que las realizó.