“Alfombra roja” y populismo
sábado 22 de mayo de 2010, 01:22h
En una semana de acercamientos entre Europa y América Latina -marcada por algunas notables ausencias y la suscripción de importantes acuerdos comerciales, que contribuirán a relanzar una agenda birregional que durante años ha estado condenada a pasar en el olvido- tuvo lugar el estreno del último trabajo cinematográfico del director estadounidense Oliver Stone, “South of the Border” (“Al sur de la frontera”). Un controvertido documental que ahonda sobre la “Revolución Bolivariana” y el auge de la izquierda radical latinoamericana, cuya financiación,-como no podía ser de otra manera-, contó con el patrocinio del gobierno del presidente venezolano, Hugo Chávez, el cual no pudo viajar a Madrid para dar la nota en la cumbre UE-ALC.
Lo que debió ser una sencilla noche de cine, terminó siendo un mitin político de carácter proselitista, en donde tanto partidarios del chavismo como del régimen de los hermanos Castro se hicieron presentes con banderas y consignas a favor de sendos regímenes, mientras los presidentes de Bolivia Evo Morales y de Paraguay, Fernando Lugo, intentaron llenar por su paso en una improvisada “alfombra roja”, el vacío dejado por las ausencias de Chávez y Raúl Castro. Por unas horas, el Palacio de los Deportes se convirtió en el penoso escenario del circo populista, en donde los Jefes de Estado jugaron a ser celebridades al mejor estilo de los “Reality Shows”.
La antesala al estreno “South of Border” auguraba lo que los asistentes verían en la pantalla grande. Alusiones contra George W. Bush, EE.UU o la CNN, es el común denominador de un documental concebido estrictamente para enaltecer la figura del caudillo venezolano y compañía, al igual que sus ideales pseudo revolucionarios mediante un juego audiovisual cargado de retórica y clichés políticos.
Un lamentable espectáculo que ha generado sentimientos encontrados y de profundo malestar entre la opinión pública tanto española como iberoamericana, ya que una vez más, el populismo demuestra que se vale del oportunismo para convertirse,- como ya es costumbre-, en la guinda del pastel que corona el cierre de las cumbres internacionales.